El 31 de octubre de 1517, hace 509 años, un monje agustino llamado Martín Lutero protagonizó uno de los episodios más conocidos de la historia del cristianismo. Según la tradición, clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg, en Alemania.
- No era un emperador.
- No era un rey.
- No dirigía un ejército.
- No tenía detrás de sí una nación dispuesta a conquistar territorios.
Era un profesor de Teología, un simple monje y un hombre profundamente preocupado por su relación con Dios, y por la salvación de su alma.
Jeremías 33:3 “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces».
Sin embargo, lo que comenzó como una controversia religiosa terminaría transformando la historia de Europa y del cristianismo occidental. Cambió la historia del mundo. Pero debemos hacernos una pregunta:
- ¿Qué llevó a aquel hombre a desafiar a una de las instituciones más poderosas de su tiempo?
- ¿Fue simplemente una cuestión de carácter?
- ¿Fue una rebelión contra la autoridad?
- ¿Fue una disputa académica?
No. En el fondo, había una pregunta mucho más profunda: ¿CÓMO PUEDE UN PECADOR PRESENTARSE DELANTE DE UN DIOS SANTO Y SER DECLARADO JUSTO?
I. MARTÍN LUTERO: UN HOMBRE RELIGIOSO QUE NO ENCONTRABA PAZ

Para entender la Reforma Protestante tenemos que conocer al hombre que Dios utilizó en aquel momento de la historia: Martín Lutero, nacido en 1483, en Alemania. Lutero no comenzó su camino buscando cambiar el mundo. Comenzó buscando paz para su propia alma. Mientras estaba en el Monasterio agustino de Erfurt (Alemania), estaba intranquilo, agitado.
- Larguísimas y continuas confesiones y oraciones. A veces se levantaba corriendo a mitad de la noche e iba al confesionario porque había recordado algún pecado
- Obediencia extrema a la orden
- Duro ascetismo: larguísimos ayunos, prácticas disciplinadas y rígidas contra su propio cuerpo
- Práctica de la penitencia con durísimos castigos que se auto infligía.
Nada de eso le traía paz…No sabía qué hacer, ya que tenía un altísimo concepto de Dios.
¿CÓMO ME RECONCILIO CON ESE DIOS TAN ALTO, SANTO Y JUSTO?
Su superior, harto de esta situación, lo mandó a Wittemberg para que se dedicara a estudiar y a enseñar. Esa decisión cambió, no solo la vida de Lutero, sino la de Europa, el Mundo y la religión cristiana. En la vida de Martín Lutero podemos destacar 3 momentos clave, separados por cinco años, que marcaron el camino hacia la Reforma Protestante:
1.- 1505 EL RAYO Y LA PROMESA: Cuando tenía 22 años, y durante una fortísima tormenta, cerca de Stotternheim, Lutero quedó aterrorizado por un rayo y dijo lo siguiente:
“Ayúdame Santa Ana; si lo haces, me haré Monje”
Fue hombre de palabra, y a pesar del disgusto que se llevó su padre que quería que fuera abogado, Lutero ingresó en el monasterio agustino de Erfurt.
Aquí hay una anécdota que es incréible. Espectacular.:
Cuando Martín Lutero fue ordenado sacerdote en el monasterio de Erfurt, se postró en forma de cruz sobre el suelo de piedra de la capilla, en señal de humildad y consagración. Lo que él no sabía, es que justo bajo aquel suelo, en una tumba olvidada, yacían los restos del obispo que un siglo antes había condenado a muerte a Juan Hus, el reformador checo que fue quemado vivo por predicar la verdad del Evangelio.
¿Y qué tiene esto de especial? Porque Juan Hus, en 1415, antes de morir entre las llamas, dijo proféticamente:
“Hoy asáis un ganso (pues Hus en su idioma significaba ganso), pero dentro de cien años oiréis cantar a un cisne que no podréis callar.”
Imagina —esto ya es cosa añadida mía— que aquel obispo hubiera dicho en su día: “¡Eso ocurrirá por encima de mi cadáver!”
Pues, exactamente 102 años después, comenzó la Reforma Protestante, y cuando Lutero fue ordenado, literalmente se hallaba sobre su cadáver, sobre su tumba, sobre aquel mismo suelo…
el cisne cantando sobre el cadáver del que silenció al ganso. ¡ QUÉ IRONÍA !
2.- 1510 EL VIAJE A ROMA: 5 años más tarde, ya como estudiante religioso del monasterio, es seleccionado junto con otro, para realizar un viaje de peregrinación hacia la Ciudad Santa, Roma. Y lo que iba a ser un sueño se convirtió en una auténtica pesadilla. Acabó bastante decepcionado, horrorizado, dolido, lleno de dudas y muy desilusionado por la corrupción, el abuso de poder, la inmoralidad y la perversidad sexual. La religiosidad falsa, los abusos y los tráficos de indulgencias…
Una Anécdota es cuando visitó la Basílica de San Juan de Letrán, donde la tradición dice que está la Escalera Santa que Jesús atravesó para ir ante Pilato. Allí había un cartel que decía que debía de subir de rodillas y rezando en cada escalón para así recibir las indulgencias. Tenía 28 escalones o peldaños. Imaginemos a aquel hombre subiendo los escalones, esperando encontrar alivio para su conciencia. Un escalón. Otro escalón. Otro más.
Pero, aunque sus rodillas ascendieran, ¿podía el esfuerzo humano borrar el pecado? ¿Podía una práctica religiosa convertir por sí misma a un culpable en justo delante de Dios? Cuando llegó hasta la cima se puso en pie y gritó: “¿Quién sabe si esto es cierto?”
Por cierto, no creas que la cosa ha cambiado. Si vas a Roma está la misma escalera y la misma indulgencia. Lutero estaba en plena crisis. Y aquí entra de nuevo otro episodio que ocurrió 5 años después.
3.- 1515 EL DESCUBRIMIENTO DE ROMANOS: Y la 3ª crisis que afrontó Lutero en su vida, fue en Wittenberg, donde él era profesor de la Biblia en esta nueva universidad que Federico “el Sabio” de Sajonia creó. Tras enseñar los Salmos, la providencia de Dios lo llevó al LIBRO DE ROMANOS. Allí abrió el primer capítulo, y se topó de frente con Romanos 1:16-17.
Allí comprendió el evangelio de verdad:
“Porque NO me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”
Más adelante, el propio Lutero escribiría lo siguiente acerca de este episodio:
“Entonces entendí que la justicia de Dios es aquella por la cual el justo vive por el don de Dios, es decir, por la fe. Sentí que había nacido de nuevo,y que había traspasado por puertas abiertas en el mismo paraíso.”
Hasta ese momento, Lutero temía la justicia de Dios porque la entendía como castigo, y no como gracia, pero al leer Romanos, el Espíritu Santo le abrió los ojos: NO era una justicia que Dios exigía, sino una Justicia Que Dios Ofrecía. La justicia de Cristo imputada, trasladada, contada, atribuida al creyente por la fe.
No se trataba de que Dios hubiera dejado de ser justo. Se trataba de que Dios había provisto en Jesucristo lo que el pecador no podía producir por sí mismo. ¡Qué diferencia tan grande!
- El Evangelio no dice que Dios ha rebajado sus exigencias para que nosotros podamos alcanzarlas.
- El Evangelio anuncia que Jesucristo ha realizado la obra necesaria para nuestra salvación.
Fue una respuesta y un Consuelo a su continuo sufrimiento, ya que durante todos estos años atrás NO sentía la paz ni el gozo de Dios. Y cuando comprendió el Evangelio, descubrió una verdad que no podía guardar para sí mismo. Te he hablado brevemente de la Persona, ahora déjame que te hable un poco del escenario, del contexto. Es necesario para entenderlo mejor.
“Cuando la verdad de Dios es silenciada, la historia y el escenario tiemblan; y cuando el Evangelio se apaga, Dios levanta una Reforma.”
Muchos católicos dirán que la Reforma Protestante solo trajo división. Déjame decirte que unos 100 años antes de la Reforma Protestante, se produjo en el seno de la Iglesia Católica de Roma el Cisma de Occidente, donde coincidieron a la vez por más de 30 años, hasta 3 papas quienes se excomulgaban mutuamente reclamando ser la cabeza y el sucesor de Pedro. Por cierto, uno de ellos, Benedicto XIII conocido como Papa Luna, lo tuvimos aquí muy cerca, en el Castillo de Peñíscola. Es decir, la Iglesia estaba totalmente corrupta y dividida, y NO era la iglesia unida que reventó Lutero como tratan de decir.
CAUSAS
1.- POLÍTICAS:
En la Europa del Siglo XVI, el poder del Papado era un imperio dentro del imperio. El Papa no solo mandaba sobre almas, sino también sobre reyes, príncipes y coronas. El Papado no pastoreaba, dominaba. NO guiaba, controlaba. Los reyes debían inclinarse ante Roma para ser legitimados, y los cargos imperiales se compraban como si fueran mercancía.
Entra un juego un nombre propio: Alberto de Brandeburgo. Príncipe alemán muy joven que tenía 2 obispados y, aunque estaba prohibido por ley, lleno de ego y codicia, quería otro: El Arzobispado de Maguncia. El Papa León X llegó a un acuerdo con él por un precio desorbitado de unos 30.000 ducados de oro (hoy serían unos 7 millones de euros). Alberto lo pidió prestado a los bancos alemanes. Para devolver el dinero, Alberto y el Papa llegaron a un acuerdo: organizar una gran venta de indulgencias en Alemania, precisamente el país de Martín Lutero. Y aquí entra en escena el archienemigo de Lutero, Johan Tetzel, un fraile dominico, con su famosa frase:
«Tan pronto como la moneda en el cofre suena, el alma del purgatorio salta».
«Tan pronto caiga la moneda a la cajuela, el alma del difunto al cielo vuela«
Lo recaudado se repartiría así:
- El 50% iría a pagar la deuda con los banqueros alemanes.
- El otro 50% se destinaría a financiar la construcción de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
ASÍ NACIÓ EL MERCADO DE LA SALVACIÓN DE LAS INDULGENCIAS
Y aquí entra en juego 2 dogmas o creencias para sostener el fraude de las indulgencias
1.- El Tesoro de la Iglesia, de los méritos.
Es un tesoro espiritual, como si fuese un depósito bancario espiritual, constituido por los méritos acumulados de Cristo, de María y los santos, que la Iglesia administra para ayudar a los fieles mediante las indulgencias. Con las indulgencias cojes de ese depósito y se lo otorgas a alguien. Solo el Papa, quien tiene las llaves dadas a San Pedro, puede extraer cierta cantidad de ese Tesoro para aplicarla a alguien quien no llegue a tener méritos.
2.- El Purgatorio
Si alguien muere con mancha en su alma, antes de llegar al cielo, debe purificarse, debe pasar un tiempo en el purgatorio. Con el tráfico y venta de indulgencias acortabas pena y el tiempo para tu familiar que estaba sufriendo las penas temporales en el purgatorio
2.- ECONÓMICAS:
Roma EXIGÍA constantemente: Tributos. Diezmos forzosos y hasta impuestos eclesiásticos. El dinero fluía hacia la Ciudad Santa, mientras las almas se hundían en la pobreza y el engaño.
Las indulgencias fueron el negocio más rentable de la Edad Media. Mientras los fieles y pobres campesinos se arrodillaban llorando, Roma levantaba la Basílica de San Pedro con el oro del miedo. Pagas y a cambio te entrego un papel donde pone que se reduce las penas de tu familiar en el purgatorio
“PAGA, y tus pecados serán perdonados.”
“PAGA MÁS, y libera a tus muertos del purgatorio.
El pueblo moría de hambre… y los clérigos comían en oro
3.- RELIGIOSAS/TEOLÓGICA:
La Iglesia había cambiado:
- La gracia de Dios por las obras,
- Los esfuerzos y los méritos del hombre,
- La Palabra de Dios por las tradiciones humanas,
- Y la adoración al Salvador por la veneración de un sistema estructurado y jerarquizado.
Había muchos sacerdotes, pero muy pocos pastores verdaderos de almas. El Evangelio era desconocido en los púlpitos; la superstición reemplazó la verdad. La Biblia estaba encadenada al altar, no abierta al pueblo. Estaba en el latín, alejada e inaccesible al pueblo llano. El clero hablaba de sacrificios, pero había olvidado el único sacrificio perfecto. Predicaban miedo, pero ya no anunciaban perdón. El purgatorio era su dogma, las indulgencias su negocio, la ignorancia del pueblo, su arma… Hasta que la Palabra de Dios volvió a ser abierta, expuesta y leída.
Y en medio de este panorama, se halla un solitario y sencillo monje que solo quería hallar la verdad al precio que fuese. Y recuerda:
- 1505: el rayo lo llevó al monasterio.
- 1510 Roma puso su experiencia religiosa ante sus ojos.
- 1515: Romanos transformó su comprensión del Evangelio.
Y el desenlace llegaría 2 años después, en 1517, cuando Lutero publicó tradicionalmente las 95 tesis, dando comienzo a la controversia que desencadenaría la Reforma. Lutero no descubrió un Evangelio nuevo. Descubrió con mayor claridad la fuerza del Evangelio que las Escrituras ya anunciaban.
La religión te dice que debes esforzarte y hacer, que debes obtener para ganar o merecer. Y si no puedes obtener, puedes pagar, como hacía la Iglesia de Roma. Dicho de otra manera, la religión pone el foco en ti. El Evangelio le anuncia que necesita a un Salvador, y pone la mirada en lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo.
YO TE HAGO UNA PREGUNTA…
- Si una persona en esta vida debe pagar una cantidad de dinero para la remisión de sus pecados…
- Si una persona cuando muera debe ir al purgatorio a purificarse por sus pecados…
¿Para qué Vino, murió y resucitó CRISTO?
Hubo… Mentiras, engaños, avaricia, codicia, tráfico de poder y de influencia. Corrupción, menosprecio por la Palabra de Dios…
Cada iglesia alegaban tener RELIQUIAS como por ejemplo:
- El cráneo de Juan el Bautista
- La corona de espina de Jesús
- Trozos de madera de la cruz
- Un pedazo del velo de María
- O gotas de leche materna con la que amamantó al Señor
- O incluso huesos de los Apóstoles o una pluma del ala del Arcángel Gabriel
Y hacían negocio con ello a cambio de la salvación y de la fe de las personas.
- Hermanos, Roma tenía reliquias. Lutero encontró a Cristo.
- Roma tenía basílicas. Lutero descubrió la Biblia.
- Roma tenía poder. Lutero halló la verdad.
¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES?

En la víspera del Día de todos los santos, el 31 de octubre de 1517, abiendo que todo el pueblo irá a la catedral ya que esta era como el tablón de anuncios de la ciudad, Lutero clavó 95 tesis en un pergamino en la puerta de la Catedral de Wittenberg. Su alma ardía con la verdad que había hallado en Romanos: “El justo por la fe vivirá.”
Martín Lutero ya no podía callar más: Había visto la corrupción del clero, la venta de perdones y la mentira de un evangelio que comerciaba con la culpa del pueblo. Él solo se enfrentó a toda la iglesia, a todo el Imperio. Pero, ¿Sabes qué? Tenía a Dios de su parte.
Juan 8:31 «Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».
Era un llamado a dialogar y debatir, pues lo hizo en latín. Pero gracias a la recién inventada imprenta , en 15 días ese manifiesto recorrió toda Alemania. Dios así quiso que fuera, sin duda.
Esta vez la verdad no se quedaría parada, tapada, ensombrecida ni frenada. Ni él mismo se imaginó lo que vendría a continuación. Fue un terremoto que sacudió los cimientos, que removió … La iglesia entera, el país, Europa, y todo el mundo.
De las 95, déjate leerte 3 de ellas:
- TESIS 62 “el verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria de la gracia de Dios”
- TESIS 86 “Del mismo modo ¿Por que el Papa, cuya fortuna es hoy más abundante que la de los más opulentos ricos, no construye tan solo una Basílica de San Pedro de su propio dinero en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?
- TESIS 94-95 “Los cristianos deben ser exhortados a seguir a Cristo, su Cabeza, a través del sufrimiento, la muerte y el infierno. Y así confiar que por muchas tribulaciones habrán de entrar en el reino de los cielos.”
Lutero tomó el martillo, y cada golpe sobre la puerta de Wittenberg fue un trueno en el cielo:
“¡El Evangelio no está en venta!”
“¡La gracia no se compra!”
“¡Cristo ya pagó todo!”
¿CÓMO ACABÓ LUTERO?
Os invito a que vengáis el Domingo y acabemos juntos esta serie acerca de la Reforma Protestante, Lutero y, sobre todo, el evangelio
- Hermanos, podemos conmemorar la Reforma Protestante, recordar a Lutero y conocer las fechas más importantes del siglo XVI, pero seguir confiando en nosotros mismos.
- Podemos defender la doctrina correcta con los labios y vivir como si Dios nos aceptara por nuestra propia justicia.
- Podemos denunciar los errores de otras tradiciones y no reconocer nuestros propios errores.
- Podemos hablar de la gracia y vivir dominados por el orgullo.
Por eso, la pregunta no es solamente qué ocurrió hace poco más de quinientos años. La pregunta es si el Evangelio que transformó la comprensión de Lutero sigue ocupando el centro de nuestra fe.
- ¿Estamos descansando en Cristo o en nuestros méritos?
- ¿Estamos sometiendo nuestras convicciones a la Palabra de Dios o utilizando la Palabra para justificar nuestras convicciones?
- ¿Estamos anunciando a Jesucristo o estamos anunciando una religión que deja al hombre confiando en sí mismo?
La Reforma no debe convertirse en una celebración del orgullo protestante. No estamos aquí para afirmar que los protestantes somos mejores que los demás ni para convertir a Lutero en un héroe sin defectos. Estamos aquí para recordar que la Iglesia necesita volver una y otra vez a la Palabra de Dios. Al Evangelio de Cristo, y este crucificado.
Y el Evangelio anuncia que Jesucristo vino al mundo para salvar a pecadores; que murió por nuestros pecados; que fue sepultado y que resucitó al tercer día. No tenemos que comprar su favor. No podemos merecer su perdón. No podemos convertirnos en nuestros propios salvadores. Tenemos que arrepentirnos de nuestros pecados y confiar en Él.
- ¿En qué estás descansando tú?
- ¿En tus buenas obras? ¿En tu religión? ¿En tu pasado? ¿En lo que otros piensan de ti?
- ¿O en Jesucristo?
Hoy hemos visto cómo una verdad bíblica comenzó a transformar la historia. Pero todavía queda una pregunta:
- ¿Qué ocurre cuando defender esa verdad tiene un precio?
- ¿Qué pasa cuando la presión de los hombres nos coloca ante una decisión que puede costarnos todo?
El domingo volveremos a Worms, al juicio y al Consejo que se enfrentó Lutero por defender la verdad. Entraremos en aquella noche de angustia y veremos cómo las cinco solas nos conducen al centro del Evangelio. Porque, al final, no se trata de la gloria de un monje alemán. Se trata de la gloria de Dios y de la salvación que encontramos en Jesucristo.

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