CUANDO DIOS LEVANTA CREYENTES QUE CONFÍAN CONTRA TODA ESPERANZA
1 Corintios 12:7-9 “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu…”
Un DON ESPIRITUAL ES una
- Capacidad
- Dada soberanamente por el Espíritu Santo
- A cada creyente (a todos y cada uno)
- Para servir a Cristo, edificar a la Iglesia y glorificar a Dios.
No nace del talento humano, sino de la gracia divina operando en el creyente. Algo que Dios nos da sin merecerlo, porque quiere hacerlo. No son trofeos para exaltarse. De hecho tu don NO es para ti, es para el hermano. Vivimos en una generación que habla muchísimo de ansiedad, miedo, incertidumbre y crisis. Nunca antes hubo tanta información, tantos medios o tecnología … y, al mismo tiempo tanta inseguridad. La gente vive aterrorizada: Miedo al futuro, miedo a perder, miedo a enfermar, miedo a quedarse sola, miedo a fracasar, miedo a morir…
En España, la salud mental se ha convertido en una crisis silenciosa:
- Más de la mitad de los jóvenes reconoce problemas de salud mental.
- Cerca del 40% vive con ansiedad frecuente.
- El estrés afecta a casi 6 de cada 10 personas.
- Y miles confiesan vivir con pensamientos de desesperanza o suicidio.
Vivimos en la generación más conectada de la historia, pero también en una de las más ansiosas, cansadas y vacías por dentro. Y en medio de un mundo dominado por el temor, Dios sigue levantando algo extraordinario: Hombres y mujeres dotados y llenos de fe.
- NO una fe superficial.
- NO una fe emocional.
- NO optimismo humano.
Sino una confianza sobrenatural en Dios que permanece firme incluso cuando todo alrededor parece derrumbarse. Y eso es exactamente lo que Pablo menciona en 1 Corintios 12: El don espiritual de la fe.
SIN FE ES IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS
No está hablando aquí de la fe salvadora que todo creyente posee para venir a Cristo. Todos los cristianos tienen fe salvadora. Todos somos llamados a vivir por fe. Pero aquí Pablo habla de algo especial, sobrenatural y particular que el Espíritu Santo concede a algunos creyentes para momentos específicos, circunstancias difíciles y desafíos imposibles. Es una capacidad sobrenatural dada por Dios para confiar extraordinariamente en ÉL. Para aferrarse a Dios en oración en esos momentos, cuando todo parece que va en contra de uno. El don espiritual de la fe es esa convicción profunda e inquebrantable de que Dios hará lo que ha prometido, incluso cuando humanamente parece imposible. Puesto que este es un don muy práctico y aplicativo, y ahora estoy dando mucha teología o enseñanza voy a dar 3 ejemplos:
1.- GEORGE MÜLLER (predicador y evangelista alemán y director orfanatos en el siglo XIX) Sentó a cientos de huérfanos a la mesa… sin un solo trozo de pan. Y aun así dio gracias a Dios por la comida que todavía no existía. Minutos después, llamaron a la puerta: Un panadero dijo que Dios le había despertado de madrugada para hornear pan para ellos. Poco después, un lechero sufrió una avería justo delante del orfanato y regaló toda la leche antes de que se echara a perder.
2.- HUDSON TAYLOR (misionero inglés del siglo XIX que llevó por primera vez el evangelio a China) Entró en el interior de China cuando hacerlo era casi una sentencia de muerte. Sin garantías, sin recursos y rodeado de enfermedad, persecución y escasez, siguió avanzando porque estaba convencido de que Dios sostendría aquello que Él mismo había comenzado. Quedó sin fondos, pero Taylor se negó a manipular emocionalmente a nadie para pedir dinero. Oraba… y las provisiones llegaban en el último momento
3.- DIETRICH BONHOEFFER (Pastor y teólogo alemán en plena Alemania Nazi) Pudo escapar de la Alemania nazi y vivir seguro en América. Pero regresó voluntariamente a Alemania porque creía que no tenía derecho a compartir la victoria futura de la Iglesia si no compartía también su sufrimiento presente. Sabía que volver podía costarle la vida… y volvió igualmente. Ayudó a judíos y se alzó, se opuso contra Hitler y el nazismo. Acabó arrestado y ejecutado semanas antes del final de la guerra.
Y ahora uno mucho más cercano para mí: Hace unos días tuvimos bautismos en Mazarrón, y yo miré el pronóstico del tiempo y vi que daban probabilidad de lluvia. Lo comuniqué en los grupos wasaps para alertar Mi mujer me dijo:
“Qué poca fe tienes”
Luego vimos que apenas llovió 2 gotas y salió incluso el sol y nos bañamos.
“Siempre haces igual, con las carreras o los actos en el parque del acueducto igual. Tienes que tener más fe”.Lección de fe que aprendí de ella
Antes de nada debo aclarar unos conceptos. Muchos confunden todo cuando la Biblia habla de “fe”. Pero no toda fe es lo mismo:
La FE SALVADORA es la mano vacía del pecador aferrándose a Cristo para ser salvo. No te salva “tener fe”. Te salva Jesús. La fe simplemente descansa en Él.
El DON ESPIRITUAL DE FE es diferente. No es la fe que salva, sino una confianza sobrenatural que el Espíritu Santo da a algunos creyentes para sostener, avanzar y fortalecer la obra de Dios en medio de imposibles. Es la clase de fe que, cuando todos tiemblan, sigue creyendo que Dios permanece en el trono.
Y el FRUTO DE LA FE —o fidelidad— es el carácter constante que el Espíritu produce en la vida del creyente. No es un momento espectacular, sino una perseverancia diaria. Es seguir obedeciendo cuando nadie mira. Seguir creyendo cuando duele. Seguir caminando cuando otros abandonan
- 1.- La fe salvadora te une a Cristo.
- 2.- El don de fe sirve a Cristo.
- 3.- Y el fruto de fe refleja a Cristo en tu vida, en tu día a día.
Y todas apuntan al mismo lugar: A JESÚS. Hoy vamos a ver y exponer el Don de la fe, Y para ello vamos a ver 3 verdades gloriosas sobre este don.
I.- EL DON DE FE MIRA A DIOS MÁS QUE A LAS CIRCUNSTANCIAS

Números 13–14: Cuando Israel llegó a las puertas de Canaán, Moisés envió a 12 espías. 10 regresaron aterrorizados, y 2 regresaron llenos de fe. Todos vieron los mismo:
- los GIGANTES,
- las MURALLAS,
- los EJÉRCITOS,
- el PELIGRO.
Pero hubo una diferencia enorme: 10 miraron el problema, pero Josué y Caleb miraron a Dios. Vieron Su Palabra. Se acordaron de Su Promesa, de que ÉL es Fiel.
Números 14:8-9 “Si Jehová se agradare de nosotros (si hallamos gracia…), ÉL nos llevará a esta tierra… NO temáis al pueblo de esta tierra… Jehová está con nosotros.”
El don de fe NO niega la realidad . Josué y Caleb NO dijeron:
- “NO hay gigantes.”
- “Todo será fácil.”
- “NO existe peligro.”
No. La fe bíblica no es negar las dificultades. La fe bíblica es creer que Dios es más grande que las dificultades. El don de fe produce creyentes que en medio de escenarios humanamente imposibles, siguen confiando en la fidelidad de Dios.
- Mientras otros solamente ven muros, ellos ven promesas.
- Mientras otros solamente ven crisis, ellos ven al Dios soberano.
Cuando humanamente ya no quedaba mas posibilidad; su cuerpo envejecido, el vientre de Sara estéril y la promesa pareciendo imposible, Abraham decidió creerle a Dios por encima de lo que veían sus ojos. Por eso Romanos 4:18 declara con fuerza: “Creyó en esperanza contra esperanza.” Es decir: cuando toda esperanza humana murió, su fe siguió aferrada al Dios que da vida a lo imposible. Eso es fe sobrenatural. Muchos creyente viven gobernados por el miedo: miedo al mañana, miedo a perder el trabajo, miedo a la enfermedad, miedo al rechazo, miedo al fracaso… Y el el problema no es solamente emocional. Muchas veces es un problema de visión espiritual. Estamos mirando demasiado las circunstancias, y demasiado poco a Dios.
- La fe no crece mirando el tamaño del gigante.
- La fe crece contemplando el tamaño de nuestro Dios.
Es como un músculo que debe entrenarse. ejercitarse y desarrollarse Hay personas que llevan semanas mirando solamente: estadísticas, noticias, problemas, diagnósticos, deudas y heridas. Y Dios hoy te recuerda: “YO sigo sentado en el trono.”
II.- EL DON DE FE PERSEVERA CUANDO OTROS SE RINDEN
Hebreos 11:27: “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.”
Moisés desafió al imperio más poderoso del mundo. Humanamente era absurdo. Faraón tenía: poder, ejército, riqueza y autoridad absoluta. Y Moisés solamente 2 cosas: Tenía una vara y la Promesa de Dios. Pero el texto dice algo glorioso: “Se sostuvo como viendo al Invisible.” El don espiritual de la fe produce perseverancia sobrenatural. Hay creyentes que en momentos difíciles sostienen a toda una iglesia.
- Cuando todos entran en pánico, ellos permanecen firmes.
- Cuando todos dudan, ellos recuerdan las promesas.
- Cuando todos quieren retroceder, ellos siguen avanzando.
No porque sean más fuertes humanamente, sino porque el Espíritu Santo les da una confianza extraordinaria. La fe verdadera no solamente comienza. La fe verdadera persevera En las tormentas marítimas más violentas, los barcos antiguos lanzaban un ancla enorme al fondo del mar. Aunque las golpeaban violentamente, el ancla impedía que el barco fuera arrastrado completamente. La fe funciona así. El creyente puede ser: sacudido. Puede llorar. Puede sufrir. Puede temblar, pero no termina destruido porque su alma está anclada en Dios. Quizá hoy hay personas agotadas. O llevas tiempo orando, esperando. Luchando…, y comienzas a cansarte. Tal vez incluso has pensado: “No puedo más.” Pero escucha esto: la fe no significa que nunca llorarás. La fe significa que incluso llorando seguirás agarrado a Cristo.
Hay momentos donde la verdadera espiritualidad no consiste en correr. Consiste en permanecer. Permanecer orando. Permanecer creyendo. Permanecer obedeciendo. Permanecer confiando. Y muchas veces Dios usa precisamente esas tormentas para desarrollar una fe más profunda, para que te afirmes en el Señor, para que crezca más tu dependencia a ÉL o por algo que hoy no entendemos, pero que un día sí. lee, y vuelve a leer Romanos 8:28. Porque Dios no solamente quiere darte bendiciones. Quiere conformarte a Cristo. ¿Sabes cuál debe ser nuestra oración?, ¿Nuestra actitud? “Señor, creo, pero ayuda mi incredulidad”
III.- EL DON DE FE APUNTA SIEMPRE A LA GLORIA DE CRISTO

En Hechos 3:1-16, Pedro y Juan encuentran a un hombre cojo de nacimiento. El hombre, tal vez, esperaba dinero, pero Dios iba a hacer algo muchísimo mayor. Pedro le dice:
“No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.”
No era optimismo humano. No era emoción religiosa. Era una convicción sobrenatural dada por Dios. El don de fe actuando con absoluta certeza en el poder de Cristo. Y el hombre fue sanado. Cuando la fe mira a Cristo más que a las circunstancias, lo imposible deja de tener la última palabra. Pero lo más impresionante viene después. Pedro inmediatamente dirige toda la atención a Cristo.
Hechos 3:16 “Por la fe en el nombre de Jesús, ÉL ha restablecido a este hombre a quien ustedes ven y conocen. Esta fe que viene por medio de Jesús lo ha sanado por completo, como les consta a ustedes.” .”
El verdadero don espiritual de la fe nunca exalta al hombre, exalta a Cristo. Hoy existe muchísimo espectáculo religioso; personas buscando experiencias, emociones, plataformas, o fama espiritual, pero el verdadero mover del Espíritu santo siempre apunta hacia Jesús.
Juan 16:13-14 “ÉL (E.S) me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo hará saber.”
El trabajo o la labor del Espíritu Santo es quitarse de en medio y, como Juan El bautista; apuntar, señalar y dirigir al verdadero protagonista: JESÚS La fe bíblica no produce celebridades, produce adoradores. El don de fe existe para mostrar la fidelidad de Cristo, el poder de Cristo, la suficiencia de Cristo, la gloria de Cristo…
Todo Cristo Porque al final la la fe cristiana no está puesta en nuestra fuerza, nuestra capacidad, nuestra mente o nuestra emoción. Nuestra fe está puesta en una persona: Jesucristo.
Un faro no existe para llamar la atención sobre sí mismo. SU propósito es guiar a los barcos hacia un lugar seguro. así ocurre con el don espiritual de la fe. La fe verdadera no dice: “Mírame a mí.” La fe verdadera dice: “Mira a Cristo.”
Quizá algunos han puesto su confianza en la religión, la moralidad, en emociones, la tradición o en experiencias pasadas, pero ninguna de esas cosas puede salvar. La salvación está solamente en Cristo. La mayor demostración de fe no es creer que Dios puede darte dinero, salud o éxito. La mayor demostración de fe es descansar completamente en Jesucristo para salvación eterna. Cuando nos va bien y, sobre todo, cuando aparentemente NO nos va tan bien.
LA CRUZ: EL LUGAR DONDE LA FE ENCUENTRA SU DESCANSO
Toda la Biblia apunta hacia una realidad gloriosa: JESUCRISTO. Porque el clímax de la fe …
- NO FUE Abraham levantando el cuchillo.
- NO FUE Moisés abriendo el mar.
- NO FUE Pedro caminando sobre las aguas.
El clímax de la obediencia, de la confianza, de la entrega, de la sumisión y del amor fue Cristo avanzando voluntariamente hacia la cruz. Cuando Jesús caminó hacia el Calvario, sabía perfectamente lo que venía:
- La traición
- Los clavos
- La vergüenza
- La ira
- El abandono
- La oscuridad
- La agonía
- La separación con Su Padre
- Y la muerte.
Y aún así no retrocedió, ni titubeó. Cada paso hacia el Gólgota era un paso de amor hacia pecadores como nosotros. En la cruz ocurrió el intercambio más glorioso de la historia: El Santo, el Justo y el Perfecto ocupó el lugar de los culpables, para que los culpables pudieran ser recibidos como hijos.
- CRISTO cargó nuestro pecado.
- CRISTO recibió nuestra condenación.
- CRISTO bebió la copa de la ira de Dios hasta la última gota.

Y cuando todo fue consumado, el infierno entero NO pudo detenerle. La tumba no pudo retenerle. Y al tercer día, Cristo resucitó victorioso. Por eso la fe salvadora no consiste en admirar a Jesús, consiste en rendirse a Él, en descansar completamente en Él. Siempre y en toda situación y circunstancia. Consiste en aferrarse únicamente a Él. Y sólo a ÉL.
- NO A las obras.
- NO A la religión.
- NO A la moralidad.
- NO AL esfuerzo humano.
- NO AL “cree en ti mismo. Tú puedes…” que predica este mundo.
Porque este mundo está lleno de falsos evangelios: de motivadores que prometen poder sin arrepentimiento, autoayuda sin cruz, éxito sin santidad y gloria sin Cristo. Y todo es simplemente falso. Imposible. Huye de eso. Pero el evangelio verdadero no dice: “Haz más.” El evangelio dice: “Consumado es.” Ya lo hizo todo ÉL. Y quizá hoy llegaste cansado; con culpa, con ansiedad, con pecado escondido, con miedo al futuro, con el corazón roto. Escucha esto:
- Cristo todavía SANA
- Cristo todavía SALVA.
- Cristo todavía PERDONA.
- Cristo todavía RECIBE PECADORES.
La cruz sigue abierta para todo aquel que venga por fe. Porque al final, la fe verdadera no es creer mucho en ti. Es mirar a un Cristo, Soberano. Suficiente y glorioso. Y el mismo Jesús que murió y resucitó declara hoy:
“Al que a mí viene, NO le echo fuera.”
Así que ven a Cristo. No… No.… Mejor: corre a Cristo. Y luego… Descansa en Cristo. Porque un día tu fe dejará de ser necesaria…En el cielo no hará falta fe, ni esperanza. Y tus ojos verán cara a cara al Rey glorioso en quien hoy crees.

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