Vivimos en una era con más poder que nunca… pero con menos sabiduría que nunca. Hoy tenemos lo siguiente: Tecnología que lo calcula todo., datos que lo registran todo, y hacen en un segundo cualquier análisis o estadística. Asesores que opinan de todo, inteligencia artificial que aprende de todo, gobiernos que legislan sobre todo, parlamentos que debaten sobre todo, e incluso expertos que hablan de todo. Y sin embargo el mundo está más dividido, más confundido (no se sabe ya lo que es un hombre o una mujer), y más perdido que nunca. Hemos conquistado el átomo, o llegado a la luna, pero no sabemos gobernar y dominar nuestro corazón. Hemos aprendido a hablar con máquinas, o con robots, pero hemos olvidado escuchar a Dios. Hemos multiplicado el conocimiento, pero hemos perdido, por completo, el sentido. La historia demuestra una verdad incómoda:
El problema del mundo no es la falta de poder, sino la ausencia de sabiduría verdadera. Y ahí es donde entra 1ª Reyes 3.
Porque cuando Dios le ofrece a Salomón poder absoluto, riqueza sin límites o victoria sobre enemigos, Salomón pide algo que hoy casi nadie pediría: 1 Reyes 3 nos muestra a un rey joven con todo el poder, pero que entiende algo que muchos hoy no entienden: sin sabiduría de Dios, gobernar es destruir. Y este texto no solo nos habla de Salomón. Nos habla de nosotros, sobre todo, nos lleva a Cristo.
“Donde gobierna la sabiduría de Dios, hay vida; donde falta, ni siquiera el poder puede salvar.”
Hace casi 2 años, con motivo de la lucha legislativa que inicié para cambiar un aspecto de la ley sanitaria de este país, me citaron con el Sr. Delegado del Gobierno, por entonces, de la región de Murcia. Es decir, el representante del Presidente del Gobierno en Murcia, y la persona de más autoridad. Le regalé una Biblia que iba dedicada por mí, con una frase no mía, sino de George Washington que decía lo siguiente:
«Es imposible gobernar rectamente una nación sin Dios y sin la Biblia»
Dicho esto a modo introductorio, es necesario meternos en el texto de hoy: La nación de Israel está en su momento más fuerte, políticamente hablando. Estamos, aproximadamente en el año 1014 aC. y el gran Rey David, que ha gobernado 40 años, acaba de morir. A Pesar de que él quiso hacerlo y levantarlo, aún NO hay templo para adorar al Señor. Y ahora el sucesor a la corona, a ser el rey de la nación, es Salomón. Es decir, sobre ese joven recae un poder enorme en sus manos, pero también una responsabilidad inmensa. Tremenda: gobernar al pueblo del pacto de Dios. En ese contexto, Dios se aparece, en sueños, a Salomón en Gabaón y le hace una oferta extraordinaria:
“Pide lo que quieras que yo te dé”.
Y ahí ocurre el momento clave del capítulo. Uno de los momentos más decisivos de toda la historia bíblica del liderazgo humano:
I.- CUANDO FALTA SABIDURÍA, EL PODER SE VUELVE PELIGROSO
Piensa en una escena clásica del cine: un joven hereda un imperio, una nación, una empresa. Es decir, tiene autoridad, pero no criterio. Tiene poder en sus manos, pero no sabe qué hacer con él. La historia real está llena de ejemplos: Reyes, dictadores, presidentes, líderes con poder absoluto que hundieron naciones enteras no por maldad inicial, sino por falta de sabiduría.
Piensa en El Rey León: Simba era el heredero legítimo del reino. Tenía el derecho al trono, pero no estaba preparado para cargar con su peso cuando llegó la crisis. Era inexperto, muy joven.. y cargado de culpa…Huye. Y mientras el heredero al trono huía sin saber qué hacer con su destino, alguien sin sabiduría (su tío Scar) y sin carácter tomó el poder. Y el reino terminó destruido, porque cuando falta sabiduría, el poder deja de ser una bendición, y se convierte en un peligro. El poder sin sabiduría no es una bendición: es un arma cargada.
1 Reyes 3:5–7 “Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé. Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día (“Señor, tú diste una promesa a David e hiciste un pacto con él, y tú la estás cumpliendo. Tú eres fiel”). Ahora pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. (NVI dice “Y NO sé cómo gobernar”. Otras dice “y NO sé cómo actuar)”
Ponte en escena. Imagina que Dios te dice:
“Pídeme lo que quieras, te lo voy a conceder”,
¿Qué sería?, ¿Qué le pedirías a Dios?. Salomón recibe una oportunidad única:
Dios le dice: “Pide lo que quieras”. Y lo primero que sale de su boca no es ambición, sino confesión:
“Yo soy joven, y no sé….”
Se cree que tendría alrededor de unos 20 años. Además reconoce que es Dios quien quita, pone, establece a los reyes y gobernantes:
“Tú me has puesto a mí…”
Lo reconoce como el Soberano. Salomón entiende algo esencial: Tener el trono NO significa saber gobernar. El principio de la sabiduría no es saber mucho, sino reconocer que no sabes lo suficiente. Y ahí entra en escena la dependencia de Dios.
Hoy el mundo aplaude al que se muestra seguro, autosuficiente, contundente. Pero Dios honra al que reconoce su necesidad. Al que dice:
“Señor, yo por mí mismo no puedo, por eso te necesito, necesito que tú seas el Señor en mi vida”
Esto no va solo de gobiernos ni de reyes: Va de ti y de mi. Va de matrimonios, de familias. de decisiones morales, de cómo vives tu vida. El mayor peligro de todos no es ser débil. Es creerte suficiente. Es creerte totalmente independiente con respecto a Dios.
II.- CUANDO LA SABIDURÍA GOBIERNA, EL PRÓJIMO ES PROTEGIDO
Hay una historia en la que un rey, poco antes de morir y con muchas dudas en cuanto a su testamento y la sucesión de su reino, invitó a sus 3 hijos a su palacio. Les dice:
“Dentro de este cofre hay lo que quieras para tu vida. Antes de abrirlo, dime qué esperas encontrar.”
- El primero dice: «Oro, para no depender de nadie.»
- El segundo dice: «Poder, para que nadie me haga daño.»
- El tercero dice: « Un mapa… para saber gobernar bien lo que me des.»
El rey sonríe, y le da el reino al tercero. No pedía el resultado, pedía la capacidad de usar bien lo que recibiera. Eso hizo Salomón: No pidió riquezas. No pidió victoria. Pidió discernimiento para cuidar a otros. Hemos visto antes cómo Dios le hace una petición a Salomón, que a su vez es una prueba para él, para evaluarlo, para ver su corazón.
“Salomón, pídeme lo que quieres, que YO te lo daré”
1 Reyes 3:8–9 “Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste (“Señor heme aquí, yo soy siervo tuyo y de Tu Pueblo”); un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud (hablamos de un pueblo de unos 4 millones de personas). Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?”
Cuánta falta hace que líderes, reyes, gobernantes y todo tipo de políticos tengan estas mismas palabras en su corazón y en su boca. Salomón NO pìde estrategia, inteligencia militar, economía, influencia. NO pide tener una vida larga, riquezas o la muerte de todos sus enemigos.
Pide sabiduría, pero NO para brillar él, sino para discernir, para distinguir, para no destruir lo que Dios le confía.
“Para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal.”
La sabiduría bíblica no es intelectual, es moral y espiritual. No busca lucirse, busca proteger. Salomón reconoce, en estos versículos, 3 cosas:
- No es suficiente por sí mismo.
- El pueblo no le pertenece, es de Dios.
- Gobernar es una responsabilidad moral, no un privilegio personal, y requiere sabiduría de lo alto.
Una vez, durante la restauración del Templo, el sumo sacerdote encuentra perdido y dejado, lleno de polvo, escondido, un rollo de la Ley de Dios (libro Deuteronomio), y se lo llevan inmediatamente al Rey Josías.¿Cómo reaccionó? Se le rompió el corazón, lloró, se quebrantó, se arrepintió
“Hemos abandonado a Dios. Hemos desobedecido Su Palabra.”
Impulsó reformas para volverse a Dios: Destruyó ídolos y altares falsos.Restauró el culto verdadero en el Templo. Reestableció la Pascua. Volvió el corazón del pueblo hacia Dios. Resultado final: Dios lo bendijo, preservó su vida y su reino, y la nación experimentó renovación espiritual.
20 años después, en el mismo lugar, en el mismo palacio real de Jerusalén hay otro rey, Joacim. Baruc, escribiente de Jeremías se pone delante de él con la Palabra de Dios, con la Voluntad de Dios, con lo escrito por Jeremías y se lo leen. ¿Cómo reacciona? No se quebrantó. No se humilló. No temió. Mandó quemar el rollo en el fuego y perseguir al profeta.
¿Qué tenemos aquí? 2 reyes ante la misma Palabra, en el mismo lugar, y con la misma oportunidad de escuchar y cambiar: uno la abrazó. El otro la rechazó
Resultado de Joacim: Corazón endurecido: juicio sobre él y su linaje, pueblo apartado de Dios, y destrucción inminente de Jerusalén.
Dios mandó a Jeremías volver a escribir el rollo que el rey Joacim había quemado, ¿sabes por qué? porque Su Palabra es indestructible. Es verdad, es la sabiduría perfecta. El mundo podrá ignorarla, pero jamás podrá quitarla o eliminarla. Tristemente, hoy vemos esto mismo. Salomón pidió sabiduría: para discernir entre el bien y el mal, para saber qué es justo, para saber y conocer qué agrada a Dios. Y nuestra época presume de sabiduría mientras confunde deliberadamente el bien y el mal. Isaías lo denunció hace siglos, pero parece escrito hoy mismo.
Isaías 5:20 “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz!”
En los versículos 16 al 28, tenemos un ejemplo práctico de esa sabiduría de Salomón que pidió a Dios. Una escena que todos conocemos, y que se encuentra Frente a un dilema imposible, dos mujeres reclamando la vida del mismo niño, él no se deja engañar por gritos ni argumentos. Toma una decisión: Partir al niño en 2, y dar a cada una una mitad. Él sabía que la madre impostora le daría igual, pero que la verdadera intentaría, por todos los medios, salvar la vida de su hijo por compasión materna. Con la respuesta de ellas supo quién era realmente la madre. Con un solo acto, Salomón revela la verdad y salva una vida, mostrando que la sabiduría de Dios puede discernir incluso lo invisible para los hombres. Todo Israel lo escucha y queda asombrado: Un joven puede gobernar un reino y administrar justicia como nadie jamás había visto, cuando su corazón busca la sabiduría de Dios.
Este episodio enseña algo poderoso:
- El poder sin sabiduría puede destruir, y destruye.
- La sabiduría correcta salva vidas, honra a Dios y establece justicia.
- La verdadera autoridad se demuestra en decisiones justas, no en imposición de fuerza.
NO creas que esto va de gobernantes y reyes, no. Este mensaje es para tí. No necesitas ser rey o gobernante para aplicar esto. Tienes que tomar decisiones constantemente, y además en un mundo oscuro y caído: En tu vida (trabajo a escoger, pareja, amistades, economía). En tu familia, en tu puesto laboral,… ¿Tienes un corazón entendido para discernir entre lo bueno y lo malo?
Santiago 1:5 “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”
Hermano, NO confíes en ti, en tus emociones u opiniones. tampoco confíes en tu corazón. Te lo habrán dicho muchas veces, que hagas caso a tu corazón, pero la Biblia te dice claramente que si hay algo engañoso es precisamente el corazón.
Te hago una pregunta: ¿Qué es la sabiduría bíblica? Es el don de Dios que concede a un corazón humilde y que le busca, la capacidad de escucharle, discernir el bien del mal y actuar con justicia para el bien del prójimo y, sobre todo, para la gloria de Dios. Dicho de otra manera, el arte de vivir bien, a la manera de Dios.
Inteligencia es la capacidad de retener información, pero la mayoría de matrimonios que se rompen hoy no es por falta de inteligencia ni por coeficientes intelectuales bajos, la información la tenían. Es por falta de sabiduría. Fueron necios y no la vivieron.
¿Quieres ver cómo es un ser humano poderoso, inteligente pero sin sabiduría? No hace falta imaginarlo. Solo tienes que buscar en Google los papeles de Jeffrey Epstein. Es de las cosas más inhumanas, más atroces, más terribles, más diabólicas y dantescas que conozco. Cuánta misericordia tiene el Señor que retarda Su Venida a pesar de las terribles injusticias que hay a diario… Lo que allí verás es la radiografía de un corazón endurecido: Poder absoluto y sin temor de Dios, sin compasión, sin límites. En definitiva, sin sabiduría. A modo de resumen, te hablo de una red de poder donde menores de edad fueron explotadas sistemáticamente como mercancía sexual, protegida por dinero, silencio y complicidad de las élites de este mundo, desde millonarios, magnates, hasta presidentes de naciones o príncipes.
III.- CUANDO LA SABIDURÍA DE DIOS SE RECHAZA, SÓLO CRISTO PUEDE RESCATAR
Hemos puesto a Salomón, el gran Rey, en lo más alto… Autor de muchos Salmos, de Proverbios, de Cantares y de Eclesiastés. Constructor del gran Templo de Jerusalén. Convirtió Israel en una gran potencia económica mundial, dando riqueza, estabilidad y paz. Además fue un héroe de enormes proezas y hazañas. en definitiva, el hombre más sabio que jamás haya existido sobre la tierra… Pero ahora, como humano que es, voy a bajarlo de un plumazo. Mira nuevamente, con mas atención, cómo empieza este mismo capítulo 3.
Ya vemos señales de lo que vendrá: un mal presagio, un indicio de tragedia futura: Salomón hace parentesco con el faraón.
Se casa con una extranjera, una pagana… en contra de la Palabra de Dios. En contra de la voluntad de Dios. Esa decisión es la raíz de la caída que veremos después, en 1 Reyes 11, titulada:
“Apostasía y dificultades de Salomón” — en otras Biblias: “Declive de Salomón”:
- Salomón se cae por confiar en alianzas con otros reyes en vez de depender de Dios.
- Tuvo 700 esposas y 300 concubinas. En definitiva, 1.000 mujeres.
- Se deja seducir por dioses falsos y placeres prohibidos, y su corazón se aleja del único Dios verdadero.
- Su amor por el lujo y los placeres lo ciega, lo corrompe y le arruina el juicio.
- Acumula riquezas y concentra poder, oprimiendo a la gente y rompiendo la justicia que antes él defendía.
La raíz de su caída: poner su corazón en lo que Dios le dio, en lugar de ponerlo en Dios mismo. Puedes perfectamente tener sabiduría y poder no salva a nadie si tu corazón se aparta de Dios. Salomón empezó bien… y terminó destruido. Pero aquí viene lo impresionante… 1.000 años después, en el corazón de Israel, en pleno Jerusalén, se abre el telón y aparece ÉL, el que nadie podía ignorar:
“La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque vino desde los fines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón; y he aquí, más que Salomón está aquí” (Mateo 12:42).
- ÉL sí que es el Rey. El verdadero rey.
- ÉL es el Rey de Reyes.
- ÉL sí que es Sabio…

- La Sabiduría perfecta de Dios, completa, sin error, sin caída, sin decadencia. Perfecto en todo.
- La Sabiduría que no se desvía, que no se cansa, que solo pone su corazón en la Voluntad de Dios; en obedecerla, cumplirla y someterse a ella.
- La Sabiduría que protege, que salva, que gobierna con justicia.
Por eso el Padre nos dijo:
“A ÉL oíd”.
Porque donde Salomón falló, donde la sabiduría humana se derrumbó, donde el poder y el lujo corrompieron a un hombre sabio más que ninguno, Cristo se mantiene firme, eterno, íntegro, inmutable, verdadero, perfecto… y más sublime que los cielos. Y nos ofrece la sabiduría que salva y que gobierna bien tu vida. Cristo no es solo un rey sabio, Cristo es la misma Sabiduría de Dios encarnada, viva entre nosotros. Él no solo nos enseña lo correcto; Él nos da la fuerza, la guía y la autoridad para vivirlo y aplicarlo.
El mundo te dice:
“Esto de la cruz es una locura, es absurdo, es una tontería antigua, una necesidad absurda y sin sentido.”
- Un Mesías crucificado.
- Un Rey aparentemente en debilidad. Derrotado.
- Un Salvador que muere.
Pero la historia dio la vuelta: esa aparente locura cambió por completo el mundo. La sabiduría humana está destinada al fracaso. NO es digna de confianza y, al final de todo, va a ser barrida y destruida de un plumazo.
1ª Corintios 1:18-24 NVI “Me explico: El mensaje de la cruz es una locura (es estúpido) para los que se pierden; en cambio, para los que se salvan, es decir, para nosotros (los que creemos, los creyentes, los cristianos), este mensaje es el poder de Dios (Cristo y la cruz divide, y dividirá). Pues está escrito: «Destruiré la sabiduría de los sabios; frustraré la inteligencia de los inteligentes.» ¿Dónde está el sabio?, ¿Dónde el erudito?, ¿Dónde el filósofo de esta época?. ¿No ha convertido Dios en locura la sabiduría de este mundo?. Ya que Dios, en su sabio designio, dispuso que el mundo no lo conociera mediante la sabiduría humana (porque eso exaltaría al hombre), tuvo a bien salvar, mediante la locura de la predicación, a los que creen. (Dios decidió salvar a indefenso y malvados pecadores, insalvables por ellos mismos, mediante la predicación de un simple mensaje, absurdo para muchos: una cruz y un salvador crucificado) Los judíos piden señales milagrosas y los gentiles buscan sabiduría, mientras que nosotros predicamos a Cristo crucificado. (El religioso lo verá como un insulto, como una derrota. El agnóstico racional como algo ridículo irracional).Este mensaje es motivo de tropiezo para los judíos, y es locura para los gentiles, pero para los que Dios ha llamado, lo mismo judíos que gentiles (es decir, para cualquiera), Cristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios.”
El mundo no solo se rebela a la verdad de Dios, sino que dice y cree ser sabio. Dios cogió la sabiduría humana y la descalificó como medio para llegar a ÉL, a conocerlo, y nos revela la verdadera y perfecta sabiduría: Cristo. En esa locura y aparentemente debilidad que muchos dicen, dios era infinitamente más sabio, más fuerte que todo lo que el hombre puede hacer. El mundo se ríe de la cruz; Dios la usa para salvar al mundo. El Mundo nos ve como ingenuos, como atrasados no como personas inteligentes, elocuentes y sabias que hemos hallado el fundamento de la verdad absoluta que es Jesús, y que ellos están perdidos. Al revés, ellos nos ven como atrapados en cosas antiguas sin sentido.
La cruz no es absurda: Es ofensiva para el orgullo humano. La cruz parece derrota, pero es la victoria más grande de la historia: Dios mismo, perdonando y salvando a pecadores responsables, a través de su propia muerte. Dios eligió la cruz para que nadie se gloríe, excepto en Cristo. El hombre sigue pidiendo señales y argumentos; Dios sigue mostrando una cruz. Dios venció perdiendo, reinó muriendo y salvó siendo rechazado. La ‘locura’ de Dios es más sabia que toda nuestra lógica, y que toda la “sabiduría” humana.
Salomón fue sabio… pero no fue perfecto. Su sabiduría falló cuando dejó de poner la confianza y la mirada en Dios. Su corazón se dividió.
- Puedes ser inteligente, tener estudios, cursos y carreras, diplomas …. y estar perdido o tener una vida desastrosa, ¿Por qué? porque son necios.
- Puedes tener criterio, y vivir en necedad delante de Dios.
- La sabiduría que salva NO se aprende, se recibe. Y se recibe cuando rendimos nuestra vida entera a Cristo.
CONCLUSIÓN
Hermanos, el mundo sigue clamando por gobernantes sabios. Reyes fuertes. Líderes brillantes. Salvadores humanos. Pero Dios ya nos dio un Rey: Perfecto. Justo. Sabio. Y no fue Salomón, fue Jesús.
¿Y qué hicimos con ÉL? Lo rechazaron. Lo escupieron. Lo desnudaron. Y lo clavaron en una cruz… y se rieron.
Pero mientras ellos se reían, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo. Mientras el mundo veía fracaso, el cielo estaba ejecutando salvación.
Mientras los hombres gritaban: “¡crucifícale!”, Dios estaba diciendo: “ahí está el Cordero”. Y ÉL gritó: «¡Consumado es!»
- Creyeron que lo humillaban, y estaban coronándolo.
- Pensaron que lo vencían, y estaban siendo vencidos por su amor.
La cruz no fue un error del sistema. NO fue una precipitación o un desenlace inesperado o fortuito por lo que pasó en aquella pascua. Fue la sabiduría eterna de Dios. Ahí el poder quedó desnudo, la soberbia fue derrotada, y la falsa sabiduría quedó en evidencia.
- El mundo sigue creyendo que el poder salva. Dios declaró que la cruz es el poder.
- El mundo se cree sabio. Dios salva a los que se reconocen necios.
- El mundo levanta tronos. Dios levantó una cruz.
Hoy no estamos hablando de política. Hoy no estamos hablando de sistemas. Hoy estamos hablando de señorío: ¿Quién gobierna tu corazón?
- ¿Tu razón?
- ¿Tu orgullo?
- ¿Tu autosuficiencia?
- ¿O Cristo?
Porque el problema nunca fue la falta de sabiduría, fue el rechazo al Sabio. Y hoy, delante de este Rey crucificado y resucitado, solo cabe una oración sincera, desnuda, humilde:
«Señor, dame un corazón entendido. Quita de mí la falsa sabiduría. Enséñame a discernir el bien del mal. Gobierna Tú lo que yo he gobernado mal. Reina Tú donde yo he fallado.»
Porque uno más grande que Salomón está aquí. Y este Rey no vino a ser servido, sino a dar su vida por nosotros.

[…] ¿SABIOS O NECIOS? […]