En estudios anteriores tratamos la ascensión de Cristo y como ÉL abrió el camino para interceder y mediar arriba por nosotros, y nosotros aquí podamos acercarnos confiadamente al Trono. Vimos cómo los judíos, al rechazar tajantemente a Cristo, tenían una mediación defectuosa: su acceso a Dios era limitado y su oración se volvía ritualismo, como vemos en el Muro de las Lamentaciones. También vimos, la semana pasada, como Dios busca adoradores en Espíritu y en verdad, y cómo los Testigos de Jehová tienen una visión totalmente errada y herética de Jesús, rechazando su mediación y autoridad divina. Ellos NO oran ni adoran en verdad al negar Su eternidad y Deidad. Hoy toca examinar la Iglesia Católica, sus prácticas y enseñanzas sobre oración y mediación, y cómo la Biblia enseña algo radicalmente distinto: Cristo es el único mediador entre Dios y el hombre.
Y ya con esto pongo fin a una corta serie acerca de la oración verdadera, en oposición a falsas formas o manera de adorar, y todas tienen que ver con la figura central de Jesús.
- Rechazo (judíos)
- Distorsión herética (Testigos de Jehová)
- NO único y suficiente Mediador e Intercesor (ICR)
Todas las falsas formas de oración que hemos visto tienen algo en común: fallan en la persona y la obra de Jesucristo.
CRISTO COMO ÚNICO MEDIADOR
1 Timoteo 2:5: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.”
No dice el mediador principal, ni el más importante, ni uno entre varios. Dice UNO. Exclusivo. Suficiente. Final. Debate o asunto zanjado. O así debiera ser.
Hoy, la figura del mediador de divorcios es muy recurrente en derecho civil, concretamente en separaciones y divorcios. Aquí el mediador:
- Se sienta entre dos partes enfrentadas
- Escucha reproches
- Negocia condiciones
- Asume que la ruptura es definitiva
- Busca una separación ordenada
Ahora bien…Cristo es un mediador a la inversa. ÉL no viene a gestionar la separación entre Dios y el hombre. Cristo viene a deshacerla.
- No se sienta entre Dios y el hombre: se pone en medio y carga con la culpa
- No negocia términos: paga el precio completo
- No asume que la ruptura es irreversible: muere para reconciliar
- No firma un acta de divorcio: ratifica un nuevo pacto con su sangre
El mediador humano administra una separación; Cristo ejecuta una reconciliación. Un mediador debe cumplir 2 requisitos o condiciones imprescindibles:
- Representar plenamente a ambas partes
- Eliminar la causa del conflicto
Cristo es el único que cumple ambas:
- Verdadero Dios → representa perfectamente al Padre. ÉL es perfecto Dios para los hombres
- Verdadero hombre → representa plenamente a la humanidad. ÉL es el perfecto hombre para Dios
¿Cómo presenta la Biblia a la humanidad?
“Estabais alejados y erais enemigos en vuestra mente” (Col 1:21)
“Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios” (Isaías 59:2)
Colosenses 1:20 “Por medio de Él… hizo la paz mediante la sangre de su cruz”
CONTRASTE DIRECTO CON LA IGLESIA CATÓLICA

La enseñanza oficial de la Iglesia Católica, es que introduce mediadores donde Dios estableció uno solo.
- INTERCESIÓN DE SANTOS Y MARÍA:
Imaginen que están muy enfermos y necesitan ayuda médica. Saben que hay un médico que puede curarles, alguien con la experiencia, la autoridad y los recursos. Ahora, en lugar de ir directamente al médico, van a su madre y le piden que convenza al doctor para que los atienda. Ridículo, ¿verdad? Jesús es nuestro único Médico del alma. Orar a María como mediadora es como ir a la madre del médico en lugar de al médico mismo, quien nos abre la puerta de su consulta de par en par y además nos esperan en ella.
El Catecismo de la Iglesia Católica (CIC 956, 971–972) enseña que los santos y María pueden interceder por nosotros ante Dios. La Biblia no enseña que necesitemos otro ser humano o espíritu intermedio, ni siquiera un ángel; Jesús es suficiente.
- Si Cristo es mediador, nadie más lo es.
- Añadir intercesores es dividir la gloria de Cristo.
Ni un santo, ni María, ni un ángel: “Porque no hay otro nombre bajo el cielo… en que podamos ser salvos”. Y esto dijo Pedro, el considerado como el primer Papa por ellos precisamente. NO se trata de Cristo y otros, sino Cristo y nadie más.
- CONFESIÓN A UN SACERDOTE:
CIC 1446–1447: Enseña que la confesión sacramental “confiere el perdón de los pecados” mediante un sacerdote
1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar”
¿Sabes qué? Nosotros, los protestantes, los evangélicos también confesamos a un sacerdote, he de reconocerlo…Pero no uno cualquiera, un gran Sumo Sacerdote que traspasó los cielos, que entró al santuario celestial, se sentó en el Trono y puede salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios.
Las indulgencias presuponen que aunque el pecado fue perdonado, la pena aún debe pagarse. Pero si el creyente aún debe pagar penas, debe purgar y debe compensar; entonces Cristo no cargó con todo. Y si no cargó con todo, NO es Salvador completo. Las indulgencias dicen “aún debes”; el Evangelio dice “todo está pagado”
Romanos 8:1 Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. Y ninguna significa claramente… ninguna
- MISA COMO SACRIFICIO CONTINUO:
CIC 1366–1367: La Misa es descrita como un sacrificio de Cristo renovado y perpetuo. Problema: Hebreos 10:10–14 enseña que Cristo ofreció un sacrificio único y perfecto, que no necesita repetición. Cristo no está en un altar: está en un trono. La Misa pone a Cristo de pie haciendo el sacrificio como sacerdote, pero la Biblia insiste en mostrarnos a Cristo sentado, porque sentarse es lenguaje de obra concluida, porque dijo “¡consumado es!”
La Biblia nos enseña con absoluta claridad que tenemos acceso directo a Dios, no por ritos, ni por mediadores humanos, sino por la sangre de Jesucristo. Oramos confiados, en verdad, con plena libertad, porque el camino ya fue abierto.
Tal vez alguien pudiera pensar, creer o decir:
“Tengo que ir al sacerdote”
“Tengo que pedir a María”
“Tengo que ganar méritos”
La Biblia enseña:
Hebreos 4:14–16 “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos… acerquémonos confiadamente al trono de la gracia”
Si Cristo es el único mediador:
- No necesitas santos
- No necesitas sacerdotes como puente
- No necesitas penitencias para ganar acceso
- No necesitas méritos acumulables
Hebreos 10:19 “Tenemos entrada libre al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús”
Añadir mediadores es decir, aunque sea implícitamente:
“La cruz no fue suficiente. Hace falta algo más”
La verdadera oración no depende de rituales, santos, indulgencias o sacerdotes, sino de conexión directa con Él en espíritu y en verdad. Todo lo que hemos escuchado hoy no es sólo teología para entenderla; es para vivirlo ahora. Cristo es nuestro único Mediador, quien ha traspasado los cielos y nos ha abierto acceso directo al Padre. Así que no vamos a orar con rituales ni intermediarios; vamos a orar con confianza, como hijos que se acercan al Trono del Rey. La puerta está abierta. Cristo intercede. Y nosotros como iglesia, acerquémonos ahora al trono de la gracia… y oremos.
