La semana pasada vimos que la misión de la iglesia no es un programa, no es una actividad más en la agenda. Es un pulso, es el latido natural de una comunidad alcanzada por la gracia. Hoy, Pablo nos lleva un paso más allá; no solo nos dice qué hace la iglesia, sino por qué lo hace, y con qué autoridad lo hace. La Iglesia no inventa la misión; la Iglesia participa de la misión de Dios 2ª de Corintios es, probablemente, la carta más personal y vulnerable que Pablo escribió. Si Romanos es su obra maestra teológica, 2 Corintios es su diario ministerial abierto. Aquí Pablo no solo enseña: abre el alma, habla de presiones, luchas, lágrimas, angustias, oposiciones y del peso real del ministerio. ¿Y por qué? Porque Corinto era una iglesia:
- díficil
- dividida
- inmadura
- influenciada por falsos maestros
- y fascinada por los “superapóstoles”: predicadores brillantes, exitosos, elocuentes… pero sin cruz.
Estos líderes atacaban a Pablo. Cuestionaban su autoridad, su debilidad, su sufrimiento. Decían: “Si Pablo fuera verdaderamente de Dios… no sufriría tanto.” Pero justo en ese contexto, Pablo escribe uno de los pasajes más gloriosos del Nuevo Testamento. 2 Corintios 5:17–21 es como si Dios descorriera el velo del mundo visible y nos dejara ver la historia invisible detrás de todo:
- Dios moviéndose hacia el hombre.
- Dios reconciliando.
- Dios restaurando.
- Dios llamando.
Este texto es el corazón del ministerio de Pablo…y el corazón de la misión de la Iglesia.
3 VERDADES INNEGOCIABLES:
Pablo nos recuerda 3 fundamentos que sostienen todo el cristianismo. 3 anclas que, si la iglesia las olvida, se pierde, pero si las abraza, se vuelve imparable.
1.- Lo que Dios ha hecho
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo…” Antes de que tú dieras un paso hacia Dios, Dios corrió hacia ti.
2.- Lo que ahora somos
“Nueva criatura… lo viejo pasó.” El Evangelio no maquilla: recrea. No reforma: resucita. No mejora: hace nuevo.
3.- Lo que Dios demanda de nosotros
“…nos encargó el ministerio de la reconciliación.” La iglesia no tiene un mensaje: Es portadora de un mensaje. No es un eco del mundo: es una voz del cielo. Lo que Dios hizo por nosotros determina lo que somos, y lo que somos determina lo que hacemos.”
2ª Corintios 5:17-21 «De modo que si alguno está EN Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí Todas son hechas nuevas. Y TODO esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el Ministerio de la Reconciliación; que Dios estaba EN Cristo reconciliando consigo al mundo, NO tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la Palabra de la Reconciliación. Así que, somos Embajadores EN nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que NO conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en ÉL.»
I.- EL DIOS RECONCILIADOR
(LO QUE DIOS HA HECHO)
Ver 2ª Corintios 5:19-21
Historia real documentada en Europa: Año 2003 en Praga. Un padre trabajaba como operador de un puente levadizo ferroviario. Un día, mientras el tren de pasajeros se acercaba, su hijo pequeño cayó dentro del mecanismo.
- Si el padre bajaba el puente, el niño moriría aplastado.
- Si no lo bajaba, el tren entero—más de 300 personas inocentes—se estrellaría.
Entre gritos, lágrimas y desesperación, el padre eligió salvar al tren y bajó la palanca. El niño murió. Los pasajeros pasaron sin saber que su vida costó la de un hijo. Es una ilustración, la verdad a la que apunta va mucho más allá. Dios no actuó así por accidente, sino por decisión eterna:
- El Padre entregó al Hijo para salvar a enemigos, no a inocentes.
- La muerte del Hijo fue la vida de muchos.
- Sobre ÉL cayó el peso del juicio que debía aplastarnos a nosotros.
2ª Corintios 5:19 «(…) que Dios estaba EN Cristo reconciliando consigo al mundo, NO tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, (…)».
Esta declaración abre la gran tensión y el gran dilema de toda la Biblia:
1. Dios NO toma en cuenta el pecado…
Parece que dice: “Dios pasa por alto el pecado.” Pero la misma Biblia declara lo contrario:
- Éxodo 23:7 — “NO justificaré al impío.”
- Proverbios 17:15 — “Justificar al impío es abominación a Jehová.”
- Ezequiel 18 — “El alma que pecare, esa morirá.”
- Romanos 6:23 — “La paga del pecado es muerte.”
2. Dios es tres veces Santo y absolutamente Justo
- Dios no puede relacionarse con el pecado.
- Dios no puede dejar el pecado sin castigo.
- Dios no puede violar su propia santidad.
- Dios no puede traicionarse a sí mismo.
Si Dios perdona sin castigar, deja de ser Santo. Si Dios castiga sin perdonar, deja de ser Misericordioso. Y Dios no puede dejar de ser Dios. Aquí está la tensión:
- ¿Cómo puede Dios perdonar al pecador si al mismo tiempo promete no dejar al culpable sin castigo
- ¿Cómo soluciona, o cuál es la respuesta a esta tensión, a este dilema?
Toda la Biblia se mueve hacia esa pregunta.
Y ESE ES EL CLAMOR EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
Job grita:
“¿Cómo se justificará el hombre con Dios?” (Job 9:2) “No hay árbitro entre nosotros.” Job 9:32-33 «Porque (Dios) NO es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente a juicio. NO hay entre nosotros árbitro que ponga su mano sobre nosotros dos.»
Job decía. «Yo tengo un grave problema; estoy en un juicio, yo tengo un gran acusador, que resulta ser el mismo juez, resulta ser Dios, pero NO tengo un abogado que me defienda NO hay un árbitro que pueda mediar entre el Juez y yo. ¿Es que No hay un árbitro, NO hay un mediador?»
Miqueas pregunta desesperado:
Miqueas 6:6-7 «¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?, ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?»
El mensaje era el mismo: ¿Cómo puede un hombre pecador estar en paz con un Dios Santo? La respuesta, la clave, la solución se encuentra 2 versículos más abajo: 2 Cor. 5:21 “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.” Este versículo es:
- El corazón del Evangelio.
- El eje de toda la redención.
- El punto donde la tensión se resuelve.
Aquí ocurre el intercambio divino, el misterio más grande del universo: Dios no ignoró tu pecado; no lo pasó por alto, lo castigó en Cristo. La ira que te correspondía a ti, cayó sobre ÉL.
- POR UN LADO HAY UNA DEUDA, Y EN EL OTRO LADO HAY UN DIOS JUSTO.
- ALGUIEN TIENE QUE PAGARLA; EL HOMBRE LA CONTRAJO, Y EL HOMBRE DEBE SOLVENTARLA.
- DIOS MISMO, EL OFENDIDO DE ESA DEUDA SE ENCARNA PARA PAGARLA, PERO LO HACE SIENDO HOMBRE.
LA DOBLE IMPUTACIÓN: EL GRAN INTERCAMBIO

En este versículo 21 vemos la emos la IMPUTACIÓN, que significa: poner, colocar, atribuir algo a la cuenta de alguien. Ejemplo: A ese político, se le imputan 3 delitos.
1. Dios imputó NUESTRO pecado a Cristo
Cristo nunca pecó, pero Dios lo trató como si hubiera cometido todos los pecados de todos los que serían salvos. Fue hecho pecado:no por experiencia, sino por imputación. Lo que la Ley exigía al culpable, lo exigió de Jesús.
Isaías 53:3-6 «Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de ÉL el rostro, fue menospreciado, y NO lo estimamos. Ciertamente llevó ÉL nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas ÉL herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre ÉL, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en ÉL el pecado de todos nosotros.» Isaías 53:10 «Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento (…)»
Cristo no fue solo nuestro ejemplo… fue nuestro sustituto.
2. Dios imputó la Justicia de Cristo a NOSOTROS
La vida perfecta de Cristo, obediente, recta, pura, desde Belén hasta la Cruz, es contada, atribuida, acreditada al creyente. Dios te mira y ve a Cristo.
DONDE LA TENSIÓN SE RESUELVE
En el Calvario ocurrió lo imposible: La Misericordia y la Verdad se encontraron; la Justicia y la Paz se besaron. (Salmo 85:10). En la Cruz, Dios mostró dos cosas a la vez:
1.- SU JUSTICIA
Castigó el pecado completamente; sin suavizar la sentencia, sin rebajar la pena, sin pasar por alto ni uno solo.
2.- SU AMOR
Puso ese castigo sobre Su propio Hijo. El Cordero cargó lo que el pecador no podía. La ira cayó donde no debía, para que la gracia cayera donde no merecía. ¿Y QUÉ PASÓ CON TUS PECADOS, PASADOS, PRESENTES Y FUTUROS?
- No simplemente los olvidó.
- No los escondió debajo de la alfombra del cielo.
- No los archivó en el olvido.
- No los pasó por alto
- No hizo como el gobierno de España con el “Proces”, no lo indultó o amnistió.
No desaparecieron: fueron ejecutados. No se ignoraron: fueron juzgados. No se cancelaron gratis: fueron pagados. Por eso ahora puede decir: “No tengo en cuenta tus pecados.” Porque ya los tuvo en cuenta en Cristo.
Y AHORA: LA RECONCILIACIÓN
2 Corintios repite la misma palabra 5 veces: reconciliación.
- v.18: Dios nos reconcilió
- v.19: Dios estaba en Cristo reconciliando
- v.19: nos encargó la palabra de reconciliación
- v.20: reconciliaos con Dios
- v.21: así lo hizo posible
El Evangelio no solo perdona: reconcilia. No solo quita culpa: une al culpable con Dios. En la Cruz, el Culpable fue tratado como Inocente, para que el culpable fuese tratado como justo. No hay paz, ni la habrá jamás en la tierra mientras no haya paz con Dios
II.- EL HOMBRE RECONCILIADO
(LO QUE SOMOS EN CRISTO AHORA)
Un misionero contó que en Tailandia, a algunos refugiados de Birmania se les destruía el pasaporte para que nadie pudiera reclamarles como ciudadanos. Después, el gobierno les entregaba un documento completamente nuevo, con un nuevo nombre, nuevo estatus, nueva ciudadanía y nuevos derechos. Eso es exactamente lo que hace Cristo: No mejora tu viejo pasaporte… lo destruye. Te da una identidad completamente nueva. No eres un pecador reformado: eres una nueva criatura. La gracia no te maquilla: te recrea. Te hace nuevo
1. En Cristo no somos una versión mejorada… SOMOS UNA NATURALEZA NUEVA
La Biblia jamás presenta al ser humano como malo pero recuperable, sino como muerto (Ef. 2:1). Y Dios vino a darle vida, una nueva vida, a lo muerto. Ser una “nueva criatura” implica un cambio total y radical en nuestra identidad, motivaciones y naturaleza:
Identidad transformada
- Ya no nos definimos por nuestro pasado, errores, pecados o circunstancias
- Nuestra vida ahora se define por Cristo, Su justicia y Su obra en nosotros.
Mente y corazón renovados
- El Espíritu Santo empieza a transformar nuestra manera de pensar y sentir.
- Lo que antes nos dominaba (egoísmo, miedo, vicios) pierde poder sobre nosotros.
Propósito y dirección renovados
- La vida antigua estaba centrada en el yo; ahora está centrada en Dios y Su Reino.
- Cada acción, decisión y relación comienza a reflejar la voluntad de Dios.
Antes éramos enemigos de Dios por nuestro pecado; ahora somos hijos, reconciliados y aceptados en Su familia. Romanos 5:1 dice que, por la fe, ahora estamos en paz con Dios, porque hemos dido declarados justos. El pasado ya no nos define: lo viejo pasó para siempre; no vivimos bajo condena, ni en cadenas del pecado antiguo. Vivimos con esperanza y poder: podemos vivir con fe, amor y valentía, según la gracia y el Espíritu.
- Nuevo corazón para amarlo (Ez. 11:19).
- Nuevo espíritu para obedecerlo (Ez. 36:27).
- Nueva mente para discernir Su voluntad (Rom. 12:2).
- Nuevo nombre porque ahora pertenecemos a Él (Apoc. 20:15).
- Nuevo cántico porque ahora adoramos con gozo (Sal. 40:3).
- Nueva vida porque lo viejo ha pasado (2 Cor. 5:17).
La regeneración, el nuevo nacimiento, no produce cristianos perfectos, pero sí produce cristianos cambiados. No produce impecabilidad, pero sí produce incompatibilidad con el pecado, con una vida de pecado. El verdadero creyente no es alguien que no puede pecar, es alguien que ya no puede pecar en paz.
2.- El proceso: despojar y revestir
Aun siendo nuevas criaturas, arrastramos restos del viejo hombre. El cristiano vive entre dos realidades:
- lo que ya es en Cristo,
- Y lo que todavía está siendo transformado por el Espíritu.
Esta es nuestra lucha diaria:
- Despojarnos del viejo hombre, de la carne, del ropaje de Adán.
- Y revestirnos del nuevo creado a la imagen del Hijo, del Espíritu, ser cada vez más como Cristo
Ilustración: La otra noche tuve que detener a un padre de familia, que tras llegar a casa en estado de embriaguez, pegó a su hija menor de edad y le causó lesiones. Cuando lo cacheé para meterlo en el calabozo, llevaba un collar con una cruz que se tuvo que quitar y me dijo:
“Si me quitas la cadena, me quitas al Señor”
¿Sabes qué? Al Señor lo quitas, o lo eliminas, cuando te embriagas y agredes y golpeas a tu propia familia. Eso pertenece a la vieja naturaleza. Hay que nacer de nuevo
III.- AGENTES DE RECONCILIACIÓN
(LO QUE DIOS DEMANDA DE TI.)
Ver 2ª Corintios 18b-20)
¿Qué es un embajador? Un embajador es el representante oficial de un reino o nación en territorio extranjero.
- No vive en su patria; vive en un país que no es el suyo.
- No habla en nombre propio; habla en nombre de su rey.
- No comunica opiniones; comunica órdenes.
- No negocia su mensaje; lo transmite con fidelidad.
- No busca su agenda; ejecuta la agenda de su gobierno.
- Y al final de su comisión, debe regresar a su rey para dar cuentas de su gestión.
Un embajador lleva el corazón de su rey en la boca, y la autoridad de su rey en sus palabras.Por ejemplo la embajada Española de EEUU que está en Washington DC; ese edificio en sí, con su perímetro de seguridad no es territorio americano donde se aplique la legislación americana, sino que es territorio español, donde se aplican las leyes de España; y el embajador español, aunque viva 20 años allí, él NO es ciudadano americano, él es Español; de igual manera tú ciudadanía, dice la Palabra de Dios, está en los cielos, y eres extranjero en este Mundo. Has sido perdonado, redimido, comprado a precio de sangre, justificado ante Dios, estás siendo santificado y serás glorificado… pero ahí no termina la historia; ahí apenas comienza tu misión. Dios no solo te salvó del infierno, te salvó, te separó y te consagró para Su obra. Te reconcilió para convertirte en un ministro de reconciliación. En Cristo, Dios te hizo algo que nunca podrías haber sido por tus propios méritos:
- Una nueva criatura, un nuevo comienzo, un nuevo ser, una nueva historia.
- La gracia no te dio un parche; te dio una identidad nueva.
- La cruz no te maquilló: te resucitó.
Y porque has sido reconciliado, Dios te entrega ahora el título más glorioso que un ser humano puede recibir: EMBAJADOR DE CRISTO.
- No representante de una religión.
- No defensor de una tradición.
- Portavoz autorizado del Rey de reyes en territorio enemigo.
Un embajador no actúa por sí mismo, no inventa su mensaje, no negocia sus términos. Un embajador solo anuncia fielmente lo que su Rey ya ha decretado. Por eso Pablo no se avergüenza: “Somos embajadores en nombre de Cristo”.
Ni siquiera los ángeles tienen ese privilegio. Las potestades celestiales admiran lo que tú anuncias. Los serafines contemplan en silencio el mensaje que tú proclamas con tu boca. El cielo escucha cuando un hijo de Dios abre la boca para hablar del Evangelio. Cuando Pablo dice: “Somos embajadores en nombre de Cristo” (v. 20), está diciendo algo estremecedor, Mira su propio ejemplo
Efesios 6:18-20 » (…) orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de ÉL, como debo hablar.»
NO podemos transformar la Gran Comisión en la Gran Omisión. Debemos advertir a Todos/as que se reconcilien con Dios o habrá juicio, que se vuelvan de su vida, que se arrepientan de haberle dado la espalda, y que pongan su fe en ÉL, en todo lo que ha hecho.
QUÉ IMPLICA Y QUÉ SIGNIFICA SER EMBAJADOR DE CRISTO
1. Vivimos en territorio extranjero
Este mundo no es nuestro hogar. Estamos destinados al Reino eterno, pero servimos temporalmente aquí. Somos ciudadanos del cielo viviendo en tierra ajena.
2. No llevamos mensaje propio
El Evangelio no es nuestra opinión, es el anuncio oficial del Rey. Un embajador no modifica el decreto; lo proclama.
3. Representamos la autoridad del Rey
Cuando un embajador habla, no habla como individuo, sino como enviado. Así también, cuando proclamamos el Evangelio, Dios mismo ruega a través de nosotros (v. 20). El peso del mensaje no está en quién lo dice, sino en quién lo respalda.
4. Somos portadores de un llamado urgente
El mensaje no es diplomático, es existencial: “¡Reconciliaos con Dios!” Es el clamor del Rey al rebelde. Un embajador va con palabras de paz… pero en nombre del Soberano que también juzgará al mundo (v. 10, v. 21).
5. Daremos cuentas al Rey
La comisión tiene un fin y un examen. Así como todo embajador vuelve a su nación para entregar informes. Un día volveremos a Cristo para responder cómo gestionamos Su mensaje de reconciliación.
CONCLUSIÓN
1.- Lo que Dios HA HECHO
Dios movió cielo y tierra para reconciliarse contigo. ÉL no esperó que tú buscaras paz; Él vino a buscarte. En Cristo, Dios llevó tu pecado y te dio Su justicia. Todo el Evangelio puede resumirse en dos palabras: Sustitución divina. Cada año llega el BLACK FRIDAY. Y hoy es ese día. Las tiendas anuncian
- “ofertas irrepetibles”,
- “descuentos históricos”,
- “oportunidades únicas”.
Pero hay un Black Friday, un viernes negro, mucho más antiguo. Un viernes donde el precio no sé rebajó… sino que se pagó por completo.
- Aquel día NO HUBO REBAJAS, hubo rescate.
- NO HUBO OFERTAS, hubo sangre.
- NO HUBO COMPRADORES desesperados, hubo un Salvador colgado entre dos ladrones.
Ese fue el verdadero BLACK FRIDAY, el “VIERNES NEGRO”: El día en que el cielo se oscureció, Dios apagó las luces del mundo, como si dijera:
“Ya basta, ese que está colgado ahí muriendo, agonizando y sufriendo es Mi Hijo, lo que más amo…”
Mientras la gente hoy busca descuentos, Cristo aquel día nos regaló gratuitamente
- Perdón,
- Vida eterna
- Y paz con Dios.
El Black Friday de las tiendas dura 24 horas. El Black Friday, «Viernes Negro» del Calvario dura para siempre.
2.- Lo que ahora SOMOS
No reformados. No mejorados. Sino regenerados, nuevas criaturas. Lo viejo murió. Lo nuevo vive. Tu pasado ya no te define; Cristo sí.
3.- Lo que Dios DEMANDA
Porque el Rey te ha reconciliado, ahora el Rey te envía.
- No como voluntario, sino como embajador.
- No para actualizar el mensaje, sino para anunciarlo.
- No para negociar con el mundo, sino para llamarlo.
“Como si Dios rogase por medio de nosotros.” El Dios que juzgará al mundo, hoy suplica por medio de tu voz. Somos embajadores de un Dios que ruega. Somos portavoces de un mensaje de paz, de restauración, Somos agentes de reconciliación, Somos misioneros, y tenemos una misión: PREDICAR FIELMENTE EL EVANGELIO. Hay necesidad, mucha. Hace exactamente una semana en Jaén, en un parque, 2 niñas de 15 años decidieron suicidarse juntas ahorcándose en un árbol.
