“POST TENEBRAS, LUX”
Tal día como hoy, 31 de octubre, hace exactamente 508 años, un martillo golpeó el corazón de Alemania y removió el país, el continente y el mundo entero. La fuerza NO estaba en el martillo, no era como el de Thor, pero mucho más poderoso que éste, ya que su poder radicaba en la verdad que defendía. Ese día, un monje alemán llamado Martín Lutero tomó un martillo, caminó hacía la puerta de la iglesia del castillo de Wittemberg y clavó las 95 tesis que resonaron en el mundo como un trueno, como un relámpago espiritual. ya nada fue igual. Lutero y el martillo eran simplemente los instrumentos de Dios llamando a Su Iglesia a volver a la verdad del Evangelio. Cuando la oscuridad religiosa cubría Europa, el Dios de la historia levantó una chispa en Wittenberg con el Evangelio, y esa chispa se convirtió en una hoguera de verdad que cambió los siglos, el transcurso y el devenir de todo.
CAUSAS DE LA REFORMA
“Cuando la verdad de Dios es silenciada, la historia tiembla; y cuando el Evangelio se apaga, Dios levanta una Reforma.”
POLÍTICAS: En la Europa del siglo XVI, el poder del papado era un imperio dentro del imperio. El Papa no solo mandaba sobre almas, sino también sobre reyes, príncipes y coronas. El papado no pastoreaba, dominaba; no guiaba, controlaba. Los reyes debían inclinarse ante Roma para ser legitimados, y los cargos imperiales se compraban como si fueran mercancía. Entra un juego un nombre propio: Alberto de Brandeburgo, Príncipe alemán muy joven que tenía 2 obispados y, aunque estaba prohibido por ley, quería otro; El Arzobispado de Maguncia. El Papa León X llegó a un acuerdo con él por un precio desorbitado de unos 30.000 ducados de oro (hoy serían unos 7 millones de euros). Alberto lo pidió prestado a los bancos alemanes, y para devolver el dinero, Alberto y el Papa llegaron a un acuerdo: organizar una gran venta de indulgencias en Alemania, precisamente el país de Martín Lutero.
Lo recaudado se repartiría así:
- El 50% iría a pagar la deuda con los banqueros alemanes.
- El otro 50% se destinaría a financiar la construcción de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Así nació el mercado de la salvación
“La casta y tiranía papal pesaba más que la corona de cualquier monarca.”
Pero los vientos políticos comenzaron a cambiar. El pueblo empezó a cansarse del abuso y la manipulación, y vieron en la Reforma no solo una liberación espiritual, sino también una emancipación del yugo romano. La Reforma rompió no solo cadenas doctrinales, sino cadenas políticas. Fue el despertar de una conciencia: que ningún hombre, por muy revestido que esté, puede usurpar el señorío de Cristo sobre su pueblo.
ECONÓMICAS: Roma exigía constantemente tributos, diezmos forzosos, y hasta impuestos eclesiásticos. El dinero fluía hacia la Ciudad Santa, mientras las almas se hundían en la pobreza y el engaño. Las indulgencias fueron el negocio más rentable de la Edad Media. Mientras los fieles y pobres campesinos se arrodillaban llorando, Roma levantaba la basílica de San Pedro con el oro del miedo.
El pueblo moría de hambre… y los clérigos comían en oro. Pero cuando la cruz se convierte en comercio, Dios no se queda pasivo y levanta profetas.
RELIGIOSAS/TEOLÓGICA: La Iglesia había cambiado la gracia de Dios por las obras, los esfuerzos y los méritos del hombre, la palabra de Dios por las tradiciones humanas, y la adoración al Salvador por la veneración de un sistema estructurado y jerarquizado. Había muchos sacerdotes, pero muy pocos pastores verdaderos de almas. El Evangelio era desconocido en los púlpitos; la superstición reemplazó la verdad.
La Biblia estaba encadenada al altar, no abierta al pueblo. Estaba en el latín, alejada e inaccesible al pueblo llano. El clero hablaba de sacrificios, pero había olvidado el único sacrificio perfecto.
Predicaban miedo, pero ya no anunciaban perdón. El purgatorio era su dogma, las indulgencias su negocio, la ignorancia su arma. Hasta que la Palabra de Dios volvió a ser abierta, expuesta y leída
¿QUÉ ES EL PURGATORIO?
Es un lugar o un estado donde uno se purifica a sí mismo después de morir y antes de llegar al cielo. Es un invento de la Iglesia Católica de Roma.
Catecismo 1030 ICR “los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero que no han logrado la excelencia; no han sido purificados completamente deben pasar primero por una purificación que les permita lograr la santidad necesaria para entrar al cielo”
Romanos 8:1 “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”
Muy famosa fue la frase del monje, que fue el firme defensor de las indulgencias, Johan Tetzel
“Tan pronto la moneda en el cofre resuena el alma al cielo brinca sin pena”
Para financiar la majestuosa Basílica de San Pedro, el Vaticano inventó un sistema satánico disfrazado de piedad: LAS INDULGENCIAS.
“Paga, y tus pecados serán perdonados.”
“Paga más, y libera a tus muertos del purgatorio.
Era una tergiversación del Evangelio y de la Gracia de Dios. En definitiva, si tú pagabas la Iglesia decía que tus pecados te eran perdonados y con ese dinero construyeron la Basílica de San Pedro en unos 100 años, siendo aún a día de hoy, la iglesia más alta de Europa.
Si una persona en esta vida debe pagar una cantidad de dinero para la remisión de sus pecados… Si una persona cuando muera debe ir al purgatorio a purificarse por sus pecados… ¿Para qué vino, murió y resucitó Cristo?

Se abusó de la gracia de Dios y ese tráfico con ella. Hubo mentiras, engaños, avaricia, codicia, tráfico de poder influencia, corrupción, menosprecio por la Palabra de Dios. Cada iglesia alegaban tener reliquias como por ejemplo el cráneo de Juan el Bautista, la corona de espina de Jesús, trozos de madera de la cruz, un pedazo del velo de María o gotas de leche materna de ella o incluso huesos de los Apóstoles y hasta una pluma del ala del arcángel Gabriel.. Y hacían negocio con ello a cambio de la salvación y de la fe de las personas. La verdad fue encadenada, y Dios NO se quedaría de brazos cruzados.
“Contemple esta sagrada ampolla: contiene gotas de la leche con que María alimentó al Salvador. Por verla, se le conceden cuarenta días de indulgencia.”
“Dentro de este relicario, conservamos gotas de la sangre derramada en el Calvario. Quien la mire con reverencia, obtendrá indulgencia plena para sí y para un alma en el purgatorio.”
“Aquí tenéis un frasco que contiene lágrimas de San Pedro derramadas tras negar al Señor. Quien las contemple con contrición, obtendrá perdón y un año de indulgencia.”
Esta era la trágica realidad espiritual: oscura, mística y supersticiosa. Llena de mentiras y fraudes. La voz del Evangelio ya no se oía, y la fe se había convertido en un negocio.
LA EXPLOSIÓN Y EL ESTALLIDO ESPIRITUAL: MARTÍN LUTERO
Así se trataba de comprar el cielo, mientras el infierno se hacía más rico. Pero un día sucedió algo, y en medio de este oscuro y dantesco panorama, en 1483 nace en Eisleben (Alemania) un joven que se convertirá en un monje católico pero que será el instrumento de Dios para traer y arrojar luz. ¿Su nombre? Martín Lutero. Aunque podría hablar larga y tendidamente sobre Lutero, hay 3 momentos clave que ocurrieron cada 5 años y que lo vamos a recordar fácilmente porque empiezan por la misma letra, R
EL RAYO EN 1505: el 02de julio del año 1505, cuando Martín Lutero tenía 22 años y era un brillante estudiante de derecho, se vio envuelto en una fortísima tormenta donde un rayo cayó tan cerca de él que lo lanzó varios metros atrás y cayó al suelo. Aterrorizado gritó con desesperación a la patrona de los mineros, oficio de su padre, lo siguiente:
“Santa Ana, ayúdame y me haré Monje”
Lutero era hombre de palabra. Y cumplió. Fue ordenado monje en el monasterio agustino de Erfurt, en Alemania. Hay una anécdota que es simplemente espectacular: Cuando Martín Lutero fue ordenado sacerdote en el monasterio de Erfurt, se postró en forma de cruz sobre el suelo de piedra de la capilla, en señal de humildad y consagración. Lo que él no sabía, es que justo bajo aquel suelo, en una tumba olvidada, yacían los restos del obispo que un siglo antes había condenado a muerte a Juan Hus, el reformador checo que fue quemado vivo por predicar la verdad del Evangelio. ¿Y qué tiene esto de especial?
Porque Juan Hus, en 1415, antes de morir entre las llamas, dijo proféticamente:
“Hoy asáis un ganso (pues Hus en su idioma significaba ganso),
pero dentro de cien años oiréis cantar a un cisne que no podréis callar.”
Imagina —esto ya es cosa añadida mía— que aquel obispo hubiera dicho en su día:
“¡Eso ocurrirá por encima de mi cadáver!”
Pues, exactamente 102 años después, comenzó la Reforma Protestante, y cuando Lutero fue ordenado, literalmente se hallaba sobre su cadáver, sobre su tumba, sobre aquel mismo suelo…
el cisne cantando sobre el cadáver del que silenció al ganso.
¡ QUÉ IRONÍA ! Una manera poética de recordarnos que la verdad de Dios puede ser perseguida, pero jamás será sepultada.
ROMA EN 1510: 5 años más tarde, ya como estudiante religioso del monasterio, es seleccionado junto con otro para realizar un viaje de peregrinación hacia la Ciudad Santa, Roma. Y lo que iba a ser un sueño se convirtió en una auténtica pesadilla. Acabó bastante decepcionado, horrorizado, dolido, lleno de dudas y muy desilusionado por la corrupción, el abuso de poder, la inmoralidad sexual, la religiosidad falsa, los abusos y los tráficos de indulgencias… Una anécdota es cuando visitó la basílica de San Juan de Letrán, donde está la Escalera Santa que Jesús atravesó para ir ante Pilato. Allí había un cartel que decía que debía de subir de rodillas y rezando en cada escalón para así recibir las indulgencias. Cuando llegó hasta la cima, tras subir los 28 escalones o peldaños, se puso en pie y gritó “¿Quién sabe si esto es cierto?”
ROMANOS EN 1515: y la 3ª crisis que afrontó Lutero en su vida, fue en Wittenberg, donde él era profesor de la Biblia en esta nueva universidad que Federico “el Sabio” de Sajonia creó. Tras enseñar los salmos, la providencia de Dios lo llevó al libro de Romanos. Allí abrió el primer capítulo, y se topó de frente con Romanos 1:16-17. Allí comprendió el evangelio de verdad.
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.”
Más adelante, el propio Lutero escribiría lo siguiente:
“Entonces entendí que la justicia de Dios es aquella por la cual el justo vive por el don de Dios, es decir, por la fe. Y esto fue para mí la puerta del paraíso.”
Hasta ese momento, Lutero temía la justicia de Dios porque la entendía como castigo, no como gracia. Pero al leer Romanos, el Espíritu Santo le abrió los ojos: No era una justicia que Dios exigía, sino una justicia que Dios ofrecía —la justicia de Cristo imputada al creyente. En sus propias palabras:
“Sentí que había nacido de nuevo, y que había entrado por puertas abiertas en el mismo paraíso.”
Fue una respuesta y un consuelo a su continuo sufrimiento, ya que durante todos estos años atrás no sentía la paz ni el gozo de Dios. La justificación por la fe no solo es necesaria, como afirma la Iglesia Católica hoy, si no que es totalmente suficiente. No necesitas de nada más para que Dios te vea y declare justo.
- Roma tenía reliquias. Lutero encontró a Cristo.
- Roma tenía basílicas. Lutero descubrió la Biblia.
- Roma tenía poder. Lutero halló la verdad.
¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES?

En la víspera del Día de todos los Santos 31/10/1517, sabiendo que todo el pueblo irá a la catedral ya que esta era como el tablón de anuncios de la ciudad, Lutero clavó 95 tesis en un pergamino en la puerta de la Catedral de Wittenberg. Su alma ardía con la verdad que había hallado en Romanos:
Martín Lutero ya no podía callar. Había visto la corrupción del clero, la venta de perdones, y la mentira de un evangelio que comerciaba con la culpa del pueblo. Él solo se enfrentó a toda la iglesia, a todo el Imperio. Pero tenía a Dios de su parte. Era un llamado a dialogar y debatir, pues lo hizo en latín. Pero gracias a la recién inventada imprenta, en 15 días ese manifiesto recorrió toda Alemania. Dios así quiso que fuera, sin duda. Esta vez la verdad no se quedaría parada ni frenada. Ni él mismo se imaginó lo que vendría a continuación. Fue un terremoto que sacudió los cimientos, que removió la iglesia entera, el país, Europa y todo el mundo.
TESIS 62 “El verdadero tesoro de la iglesia es el sacrosanto evangelio de la gloria de la gracia de Dios”
TESIS 86 “Del mismo modo ¿Por que el Papa, cuya fortuna es hoy más abundante que la de los más opulentos ricos, no construye tan solo una Basílica de San Pedro de su propio dinero en lugar de hacerlo con el de los pobres creyentes?
TESIS 94-95 “Los cristianos deben ser exhortados a seguir a Cristo, su Cabeza, a través del sufrimiento, la muerte y el infierno. Y así confiar que por muchas tribulaciones habrán de entrar en el reino de los cielos.”
Lutero tomó el martillo, y cada golpe sobre la puerta de Wittenberg fue un trueno en el cielo:
“¡El Evangelio no está en venta!”
“¡La gracia no se compra!”
“¡Cristo ya pagó todo!”
¿CÓMO ACABÓ LUTERO?
Perseguido, se tuvo que esconder, fue excomulgado por el Pala Leon X, de la Iglesia Católica de Roma. Fue llamado, en 1521, a un juicio, a un Tribunal, a la famosa Dieta o Concilio imperial de Worms, presidido por el propio Carlos V, gobernante del Sacro Imperio Romano Germánico, 80 príncipes, 130 condes, embajadores y emperadores,, y justo abajo y en medio; Martín Lutero. Todo el poder de Roma, el de un imperio armado frente a un hombre solo con su Biblia abierta.
Desde la ciudad de Wittenberg hasta Worms había unos 500 kilómetros. El viaje duró dos semanas en un carruaje de dos ruedas. Lutero, que gozaba de un salvoconducto imperial, quería viajar discretamente. Pero el pueblo sencillo, campesinos, artesanos, familias humildes, salía a su encuentro, animándolo y vitoreándolo. Y cuando llegó a las puertas de Worms, unas 2.000 personas lo recibieron. Fue, como muchos dicen, “el Domingo de Ramos de Lutero”, su entrada triunfal.
Allí en Worms, todo el poder de Roma, el de un imperio armado frente a un hombre solo con su Biblia abierta. El ambiente estaba cargado. Sobre la mesa, los libros de Lutero. El heraldo del emperador le señaló y le dijo:
“Martín Lutero, ¿reconoces estos libros como tuyos?
¿Te retractas de lo que has escrito?”
Hollywood te dice que inmediatamente vino su magistral respuesta, pero la verdad NO es así. Lutero tenía miedo. Fue a hablar, y se trabó. Tartamudeó. Lutero temblaba. Si se retractaba, salvaba su vida y obtenía el favor del Papa… pero traicionaba la verdad del Evangelio. Si se mantenía firme, honraba la Palabra de Dios, pero sería condenado como hereje y ejecutado. Pidió 24 horas para reflexionar y orar. Esa noche fue su Getsemaní particular. Solo, sin abogado, con su alma en agonía, escribió una oración que ha quedado grabada para la historia:
“Dios mío, Dios mío, ¿dónde estás? No es mi causa, sino la tuya. Yo no puedo, pero Tú puedes (…)Tú me has llamado a esta obra. Cumple Tu voluntad, oh Dios, por amor de Tu Hijo Jesucristo, mi defensa y fortaleza. Amén.”
Al amanecer, se levantó transformado. De su Getsemaní salió un gigante de convicción, a las cuatro de la tarde, entró nuevamente en la sala. Su semblante había cambiado: no era el mismo.
“Martín Lutero, ¿reconoces estos libros como tuyos?
¿TE RETRACTAS DE LO QUE HAS ESCRITO?”“A menos que sea convencido por la Escritura o por razón evidente, no puedo ni quiero retractarme, porque ir contra la conciencia no es ni justo ni seguro. Mi conciencia está cautiva a la Palabra de Dios. No puedo retractarme. Aquí estoy. Que Dios me ayude. Amén.”
El auditorio quedó en silencio. Un hombre solo acababa de desafiar a Roma y al Imperio, con nada más que la Palabra de Dios como defensa. Un solo hombre con la Biblia en la mano es mayoría contra el mundo entero.
El auditorio quedó en silencio. Un hombre sólo acababa de desafiar a Roma y al Imperio, con nada más que la Palabra de Dios como defensa. Un solo hombre con la Biblia en la mano es mayoría contra el mundo entero
LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MARTÍN LUTERO…
Lutero fue declarado hereje y proscrito del Imperio. Cualquiera podía matarlo sin ser castigado. Pero Dios lo guardó. El príncipe Federico de Sajonia fingió su secuestro y lo llevó oculto al Castillo de Wartburg, donde permaneció casi un año en secreto. Allí, traduciría el Nuevo Testamento al alemán, llevando la Palabra de Dios al idioma del pueblo.
“Mientras Roma prohibía leer la Biblia, Lutero la tradujo para que el pueblo la oyera en su lengua.
EL CORAZÓN DE LA REFORMA: LAS 5 SOLAS
- Roma decía: haz más. Cristo dice: hecho está.
- El purgatorio decía: espera. Cristo dice: hoy estarás conmigo.
- El Papa decía: paga. Cristo dice: gratis.
Así resurgió la luz en medio de la oscuridad. Así la Palabra volvió a ocupar su trono. Así el Evangelio puro volvió a brillar con una sola voz que aún resuena:
SOLA SCRIPTURA: la Escritura, la Palabra de Dios, es la única autoridad suprema. No el Papa, no los concilios, no la tradición, sólo la Palabra de Dios, infalible, inerrante, autoritaria, viva, eficaz y poderosa.
SOLA FIDE: la justificación, es decir que Dios te declare absuelto y justo, es solo por fe. No es por obras, no son por méritos, no es por las indulgencias sino por confiar en Cristo Jesús, en su persona y su obra.
SOLA GRATIA: todo es por la gracia inmerecida de Dios. Es un regalo de ÉL cuando no lo merecíamos. No es en absoluto una conquista o un logro humano. Ni siquiera el 1%
SOLUS CHRISTUS: Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres. Él es el único Salvador. Él es el perfecto Dios para los hombres y el perfecto hombre para Dios. No hay otro nombre dado a los hombres en quien podamos ser salvos. No vírgenes, ni ángeles ni Santos, ni Papas …
SOLI DEO GLORIA: por tanto toda la gloria le pertenece única y exclusivamente a Dios. No al hombre, no a la Iglesia ni al sistema. Solo a Dios, por los siglos de los siglos.
La Reforma que comenzó en la puerta de una iglesia alemana, hoy debe continuar en la puerta de tu corazón.
Porque el mensaje no ha cambiado:
“El justo por la fe vivirá.” No por obras, ni méritos, ni logros… sino por la fe en Cristo.
Muchos creen que la Reforma empezó en 1517 con Lutero y un martillo, pero la verdadera Reforma comenzó siglos antes, cuando Cristo fue clavado en una cruz de madera. Allí Él clavó nuestros pecados y abrió la puerta de la gracia.
- Lutero clavó sus tesis en una puerta… Cristo clavó sus manos en una cruz.
- Lutero protestó contra una iglesia corrupta… Cristo venció al pecado del mundo.
- Lutero buscó reformar una institución…Cristo regenera corazones.
- Lutero encendió una chispa en Europa… Cristo encendió la luz eterna de la gracia en el Calvario. ËL es la Luz del Mundo
- Lutero proclamó una Reforma… Cristo consumó la Redención.
Por eso, la verdadera Reforma no apunta a Lutero, apunta a Cristo. Él no solo reforma el alma… la resucita. Hoy, más de 500 años después, el llamado sigue siendo el mismo:
“El justo por la fe vivirá.
No por lo que haces, sino por lo que Él ya hizo.
No por tus méritos, sino por los suyos.
No por tu justicia, sino por la de Cristo.
Y así como Lutero se levantó con valor para defender la verdad, levántate tú también. Sé una voz que no calle cuando el Evangelio se distorsiona. Sé un creyente que vive con convicción, aunque el mundo se oponga. La Reforma no terminó con Lutero: continúa en cada corazón que se atreve a creer, a proclamar y a vivir la verdad del Evangelio.
“Que el martillo de Wittenberg resuene otra vez, esta vez en tu alma.”
