Hechos 1:8 es, por llamarlo de alguna manera, la hoja ruta del libro de Hechos de los Apóstoles, de hecho marca el bosquejo y la estructura, así como el patrón misionero de la Iglesia Primitiva. Fue lo último que Jesús les dice a Sus Discípulos antes de ascender al Padre, al cielo, y son de vital importancia para nosotros, la Iglesia. El versículo dice:
“Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.»
El programa misionero de llevar las Buenas Nuevas del evangelio de salvación se va abriendo en círculos concéntricos, cada vez abarcando un área mayor, más amplia, hasta llegar a lo último de la tierra. Sería, a modo personal y aplicativo, como decir, “predica a tu familia, luego a tus familiares próximos, a tus amigos y compañeros de trabajo, luego a tu barrio, ciudad etc. Y hoy vamos a ver un anticipo profético que Jesús nos dejó en el evangelio de Juan.
Dios nunca nos pide algo, que Él jamás haya hecho antes, y en este precioso encuentro vamos a ver que ÉL rompe barreras sociales, étnicas, religiosas e incluso de género.
- ÉL nos pide amar al prójimo y perdonar a nuestro enemigo ¿no lo hizo Jesús antes?
- Nos pide ser pacificadores, ser luz en este oscuro mundo y obedecer Su Palabra. ¿No lo hizo Jesús antes?
- Nos pide llevar y cargar nuestra cruz. ÉL lo hizo antes
- Nos pide hacer discípulos. Él lo hizo antes…
En Hechos 1:8 mandó a la Iglesia a Samaria, y podemos verlo en el capítulo 8 de ese mismo libro que, por medio de Felipe, lo cumplió, pero El Señor, unos 7 años antes que la Iglesia Primitiva, ya estuvo allí, en Samaria.
ÉL LO HIZO ANTES.
Es más, le era necesario pasar por Samaria. Jesús empieza donde nadie empezaría, en Samaria. Despreciada por los judíos, se convierte en el primer terreno y escenario para el poder transformador del Evangelio. Jesús plantó la semilla en Samaria, y la Iglesia, a través de Felipe, va a cosechar ese fruto. Juan 4 es la semilla; Hechos 1:8 es el bosque que crece.
En Juan capítulo 4 vemos como Jesús prepara el terreno para la cosecha que luego vendría, y lo hace en una región montañosa de Samaria, en Sicar, en un pozo. Un pozo de unos 30 metros de profundidad. El fuego misionero que prendió en Samaria empezó con una chispa en un pozo. Exactamente allí mismo Josué proclamó: «Yo y mi casa serviremos al Señor” (Josué 24:15). Pues allí estaba en carne y hueso, El Señor, el Mejor y Verdadero Josué.
“ANTES DE IR HASTA LO ÚLTIMO DE LA TIERRA: EL EVANGELIO COMIENZA CON UN ALMA, CON UN ENCUENTRO”
Antes de que un incendio forestal se extienda por kilómetros, todo empieza con una chispa. A veces, solo una hoja seca, una pequeña llama, una chispa minúscula… y el fuego se propaga. Así es en la historia, en el encuentro de hoy: Un encuentro, una conversación, unas frases, un corazón cambiado… Samaria comenzó a arder con el Evangelio antes de que la Iglesia Primitiva llegara en Hechos 8. El Espíritu Santo que empodera en Hechos 1:8, es el mismo que operaba ya en el corazón de Cristo para romper barreras. Jesús no encendió un bosque; encendió una vida… y esa vida encendió su pueblo. Ese es el Patrón. La misión global comienza con un corazón individual tocado por Cristo. Antes de que el Evangelio llegara a los confines del mundo, llegó a una mujer marginada, repudiada y rechazada en un pueblo despreciado.
- ¿Quieres alcanzar “lo último de la tierra”? Comienza con la persona que tienes al lado.
- Dios NO te pide, NO te manda que llenes estadios en masa, sino que seas fiel en los pozos donde ÉL te pone (familia, amigos, compañeros…)
- Un alma transformada de verdad puede abrir una ciudad cerrada.
Voy a tratar de exponer el capítulo 4 de Juan, donde vamos a dividir y estructurar este maravilloso encuentro que nos sirve a modo de complemento de Hechos 1:8
- Hechos 1:8 es la hoja de ruta de la misión; Juan 4 es el método del Maestro.
- Hechos 1:8 es la estrategia; Juan 4 es el corazón.
- Hechos 1:8 nace en la práctica de Juan 4. Antes de enviar a la Iglesia a Samaria… ÉL fue.
- Jesús va donde otros NO irían
- Jesús habla con quienes otros NO hablarían
- Jesús revela lo que otros NO entienden
Hoy vamos a ver, tal vez, uno de los más bonitos e impactantes encuentros en la Biblia. Qué diferente es con respecto al anterior encuentro que tuvo Jesús en Juan 3.
- En Juan 3 un hombre va a buscar a Jesús en la noche. Aquí es Jesús durante el día quien busca a una mujer.
- En Juan 3, Nicodemo es un líder religioso, miembro del Sanedrín, respetado, conocedor y juez de la ley. Aquí, vamos a ver a una mujer pagana, inmoral, despreciada, rechazada y repudiada, que era juzgada por la ley.
- Uno actuó con una fe secreta. La otra marchó corriendo llena de fe, provocando la fe de su pueblo
- Uno, tal vez, creía ser bueno y merecedor, pero también necesitaba salvación. La otra, tal vez, se creía indigna, pero no estaba lejos de la Gracia.
- ¿A quién de los 2 se reveló abiertamente Jesús como el Mesías?, ¿A Nicodemo, el maestro religioso que conocía la Ley o a la anónima mujer de Samaria?
- A pesar de esta diferencias entre ambos, ellos tenían algo en común: Estaban perdidos sin Cristo.
Jesús eligió revelarse como el Mesías por 1ª vez NO en la capital, Jerusalén, sino en Samaria; NO a un rey, sino a una mujer marginada y repudiada. NO en un templo, sino en un pozo. NO para el más santo, sino para la más sedienta y necesitada. Esa es la Gracia de Dios, que rompe esquemas y moldes
I.- JESÚS VA DONDE OTROS NO IRÍAN (VV. 1–6)
Hudson Taylor, un misionero británico del siglo XIX fue de los primeros en llevar el evangelio a China. ¿Qué hizo? se vistió como chino, comió como chino y vivió como ellos, aprendió su idioma rompiendo las barreras culturales. Estuvo allí viviendo 50 años y se cree que pudo tener un impacto total de unos 70 millones de personas que conocieron el evangelio por su testimonio. Predicaba el evangelio mediante encuentros personales en casas, mercados o en la calle. Fue muy criticado por los misioneros de su tiempo, pero decía que el “corazón de la misión es el alma del individuo”. Hudson Taylor comenzó con el uno a uno… y terminó tocando una nación.
Juan 4:1-6 “Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos), salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea (Se fue para evitar conflictos y malentendidos antes de tiempo). Y le era necesario pasar por Samaria (Ese era el Plan de Dios. De la misma manera que el ES prohibió en Hechos 16 a Pablo que predicara en Asia). Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar (antigua Siquem), junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José. Y estaba allí el pozo de Jacob (casi 4.000 años después, ese pozo aún está en pie en Cisjordania.). Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta (12 mediodía según los judíos).”
Evitando cualquier conflicto, Jesús sale de Judea, para ir nuevamente a Galilea, donde allí hizo su primer milagro en una boda en Caná. Este versículo nos habla de que, además de ser pleno y verdadero Dios, era pleno y verdadero hombre, y aquí se nos dice que estaba cansado. Pero más que a descansar, se sienta a esperar. Hay una cita concertada. Juan no solamente es el Evangelio donde se demuestra su deidad, sino que también en este evangelio se demuestra su humanidad. Y como humano, estaba cansado y tuvo que pararse a tomar agua a mediodía, mientras los discípulos han ido a comprar alimentos.
“Le era necesario pasar por Samaria” (v.4):
NO por geografía, No por casualidad, sino por designio divino. Era Su Plan Soberano. Era Su Agenda. Su cita programada. Jesús lo planificó todo, ya que había una persona con una necesidad.
Samaria era despreciada por los judíos. La nación de Israel, por su idolatría es jugada y se divide en 2: Reino Norte de israel y Reino Sur de Judá. Reino Norte fue desterrada por Asiria en 722 ac, por su parte el Reino Sur por Babilonia en 586 aC. Los del Norte, que todos sus reyes hicieron lo malo ante los ojos de Dios, se mezclaron con paganos, adoptaron un culto diferente, olvidándose de los mandatos de Dios. Tenían su propio templo en el monte Gerizim, que rivalizaba con el templo de Jerusalén (Judá). De esa unión, los judíos del norte, con las naciones paganas, vienen los samaritanos. Ellos perdieron toda su identidad de ser el pueblo de Dios. Los judíos, los del reino Sur, a pesar que fueron deportados y cautivados, NO perdieron su identidad de pueblo de Dios, y vemos que con Esdras y Nehemias regresan a los 70 años del cautiverio.
NO se trataban, NO se juntaban, NO socializaban, NO comerciaban y evitaban cualquier contacto social o religioso. Los judíos evitaban pasar por Samaria en sus viajes, prefiriendo dar un rodeo largo para no cruzar territorio samaritano. Era un odio y un rechazo religioso, cultural y social, que dividía familias, comunidades y regiones. Con ese contexto en mente, Jesús sale de Judea hacia Galilea y “le era necesario pasar por Samaria” (v.4), aunque, como he dicho, los judíos evitaban ese camino para evitar a los samaritanois, aunque tuvieran que rodear y bordear.
Imagina, visualizando el mapa de España, que estás en el sur, en Murcia, y tienes que ir al Norte, en Galicia o Asturias. En medio queda Madrid, pero no lo atraviesas por diferencias. Eso hacían los judios para ir de Judea (Sur) hasta Galilea (Norte), y evitar samaria. Preferían tardar muchos más tiempo, con más dureza e incomodidad, pasando por el desierto, con 5 días más de camino y casi el doble de distancia, con tal de no tener nada que ver con los samaritanos. Pero Jesús NO actuó así. ÉL NO es como nosotros.
- Ellos evitaban rozarse con un samaritano. Pero Jesús eligió amar más. EL vino a establecer la paz
- Ellos tomaban el camino largo por odio, Jesús tomó el camino corto, buscando a la oveja perdida
- Los judíos preferían sudar más, caminar más, sufrir más por no ver al enemigo, Jesús vino a abrazar al prójimo, al enemigo
- Ellos evitaban personas, evitaban samaritanos. Jesús buscaba personas, buscó a una samaritana
- Ellos veían tierra enemiga. Jesús vio una misión divina
- Los hombres la evitaban a ella, por eso ella iba a esa hora a buscar agua en soledad, pero Jesús la buscó, por eso “le era necesario ir hasta allí”. Así es nuestro Salvador.”
RECHAZADA POR LAS CRIATURAS, BUSCADA Y AMADA POR EL CREADOR
Hermanos no seamos como ellos, fijémonos en Jesús. ÉL NO actuó como los demás judíos. NO evitó, NO dio rodeos, NO discriminó. Eligió ir al lugar rechazado.
ERA UNA NECESIDAD DIVINA, NO GEOGRÁFICA.
NO podemos decir “heme aquí”, o que estamos dispuesto a ir “hasta lo último de la tierra” si no somos capaz de cruzar nuestra Samaria por rechazo, por desprecio, por orgullo, por prejuicio, incomodidad, por cualquier barrera que nosotros pongamos. Jesús fue a un alma perdida, con el mensaje de salvación. Lo siguiente que nos presenta es un pozo y una mujer que se dirige a él, a la hora sexta (12 mediodía) algo inusual. Probablemente evitaba a otros por su reputación moral. Ella era víctima del rechazo social y del desprestigio por su mala vida, pero Jesús no es como los demás, y fue precisamente a ella.
Aplicación: Jesús NO empezó Su Misión en Jerusalén ni en el templo, sino en un pozo con una mujer despreciada y sedienta. Él supo que el verdadero cambio comienza en el corazón humano. Como Jesús, hay que cruzar líneas incómodas para llegar a los “samaritanos” de hoy. Dios te invita a “pasar por Samaria” en tu contexto: a lugares y personas que otros evitan. El ministerio inicia con lo personal, no con grandes multitudes.
II.- JESÚS HABLA CON QUIEN OTROS NO HABLARÍAN (VV. 7–18)
Hay una escena muy poderosa en la película La Lista de Schindler donde Schindler llora desconsoladamente al final de la guerra porque siente que no hizo lo suficiente, aunque salvó a más de mil personas. Esa escena muestra la humanidad de Schindler, su amor por aquellos que el mundo rechazaba, y cómo su acción fue un acto radical de compasión y valentía. ¿Quién era Oskar Schindler? Un empresario alemán, durante la II Guerra Mundial que decidió arriesgarlo todo para salvar a más de mil judíos, un pueblo perseguido, marginado y condenado al exterminio por el régimen nazi. Mientras la mayoría de la gente—por miedo, indiferencia o complicidad—ignoraba o incluso ayudaba a perseguir a los judíos, Schindler se acercó a ellos, habló con ellos, y los protegió con valentía y amor.
Mientras la mayoría del mundo y hasta su propio gobierno perseguían y condenaban a estos hombres y mujeres por su identidad, Schindler arriesgó todo para darles una oportunidad de vida, salvando la vida de unos 1.200 judíos. Fue al perseguido, al rechazado, al marginado, rompiendo barreras sociales y prejuicios para ofrecer vida y esperanza.

Dice el versículo 7 en adelante:
“Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber. Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer (vemos cómo Jesús orquestó y preparó la cita). La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? (ÉL, santo y separado del pecado. Ella, separada de la sociedad) Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí. Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y ÉL te daría agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo (ella aún no interpreta bien lo que el Señor le está diciendo). ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, NO tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna (Una de las palabras de Jesus bonitas y profundas). La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla (ella sigue interpretándolo todo de manera literal). Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá (toda profesión de fe al Señor debe afrontar el tema del pecado, y eso va hacer el Señor ahora). Respondió la mujer y dijo: No tengo marido (no es una mentira, pero es una verdad a medias). Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque 5 maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad (estaba en adulterio, y viviendo una vida inmoral alejada de los valores de Dios, y la sociedad la rechazó, pero NO el Señor). “
Lo normal y común era que las mujeres iban en grupo para sacar agua, y lo hacían o bien temprano o por la tarde. Lo que tenemos aquí es una mujer solitaria que va a sacar agua, precisamente cuando no va nadie, cuando sabe que nadie podrá mirarla, juzgarla. Y es en las horas más calurosas, a mediodía. Aquí vemos el encuentro con la mujer. Cristo, para iniciar el diálogo y ganarse la confianza de ella le pide un favor a ella, para luego ofrecerle uno inmensamente más grande: Le pide un vaso de agua, para poder ofrecerle una fuente inagotable de agua viva.
En este encuentro Jesús está rompiendo todas las barreras existentes, ya sean étnicas, culturales, morales y religiosas. Y lo hace por amor. Por misericordia. Esta conversación era una auténtica violación de la costumbre social.
- Ella es Mujer, ÉL es hombre
- Ella es samaritana, ÉL es judío
- Ella lleva una vida inmoral, ÉL es Santo, Perfecto. El Hijo de Dios
- Ella adora en un monte (Gerizim), ÉL es el centro de adoración
- Ella lleva una vida apartada y marginada, ÉL era aclamado y perseguido por multitudes
Jesús inicia la conversación pidiendo agua: Y podemos ver Su humildad y Su cercanía. ÉL es Dios, lo sabía absolutamente todo de ella, pero se acercó a ella para tener ese encuentro. Estaban solos en ese pozo, en esa cita divina. Los Discípulos se habían ido, y lo primordial para Jesús era salvar esa persona, ese alma.
“DAME DE BEBER”
- El Creador del cielo y de la tierra,
- El que había hecho el Océano y los mares
- El que rige las aguas del abismo
- El que detiene tempestades con Su Palabra
- El que camina por el agua.
- El Soberano que manda las lluvias
- El que creó, no ese pozo de Jacob, sino a Jacob mismo
Ese mismo, está sediento y pide un sorbo de agua. Ella, conocedora de esas inmensas barreras que existían entre ambos se sorprende, se extraña… y reacciona a la defensiva.
Y Jesús va a pasar del agua física a la sed espiritual: “SI SUPIERAS QUIÉN SOY…. TÚ ME PEDIRÍAS A MÍ”
Jesús le va a hacer un diagnóstico para que ella entienda de que necesitaba a ÉL. A veces nosotros tan atareados y ajetreados por el camino de la vida, que no nos paramos a pensar a preguntarnos y a evaluarnos. Ella NO entendió, pero Jesús, no solo eliminó y derribó las barreras para poder comunicarse con ella, sino que despertó el interés y la curiosidad. Ella solo veía a un hombre judío cansado sediento, sin cuerda ni cubo, y un pozo.
“NO TENDRÁ SED JAMÁS”
Beber agua de la fuentes de este mundo, de las cosas que la sociedad te ofrece, sólo te lleva a tener sed otra vez, porque realmente NO te sacia, NO te llena, NO te satisface
- Refresca un segundo, pero te seca el alma
- Promete saciarte, pero te deja cada vez más vacío
- Te entretienes, pero NO te transforma
- Beber de las cosas gustosas que te ofrece el mundo es como el náufrago que bebe agua del mar salada. Cuanto más bebe más sed tiene, hasta que, al final, muere.
Para muchos, como en el caso de esta mujer samaritana, buscan saciar su vacío con relaciones sentimentales una tras otra. Otros buscan su éxito profesional pero se dan cuenta que cuando lo consiguen siguen faltando algo. Adicciones que parecen calmar momentáneamente la ansiedad ese vacío pero que se traduce en una creciente frustración, seguido de culpa. Hoy está muy de moda los libros de autoayuda y filosofía el activismo moralista, y como no, los seguidores o likes en redes sociales. Sacia por un momento, pero el vacío vuelve. Hemos sido creados por Dios y para Dios, y tenemos una necesidad de ÉL y que sólo ÉL puede llenar. Nada en este mundo puede satisfacernos plenamente excepto ÉL, y por eso vemos a personas ricas, poderosas, influyentes, con fama, prestigio, reconocimiento que incluso se quitan la vida. San Agustín lo decía de esta manera: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.» Sólo El Señor satisface plena y realmente los deseos y anhelos del ser humano
Juan 6:35 “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, NO tendrá sed jamás.”
Juan 7:38 “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.”
Ella al igual que Nicodemo en el capítulo anterior, llevó las palabras de Jesús a lo material y literal. Pensaba que de esa manera se ahorraría el mal trago de tener que ir a por agua al pozo.
“ DAME DE ESA AGUA”
Y cuando ella, aún con falta de entendimiento, le pide esa bendición, Jesús la va a llevar a la última barrera que aún existe entre ambos: EL PECADO. El diagnóstico espiritual es parte de la gracia, no del legalismo. Jesús fue directo. La va a enfrentar con su realidad, con su pecado. Eso es necesario. Es imposible que ella vaya a los brazos del Salvador, si no percibe, sino sabe de que necesita ser salvada. Sin arrepentimiento NO hay necesidad de un Salvador, ni salvación. Y sin convicción de tu realidad, de tu pecado, NO hay arrepentimiento
¿Cómo alguien va a querer someterse a quimioterapia, si no es consciente y no sabe que padece cáncer? Primero el diagnóstico, la realidad, para luego exponer la solución. Le expuso su verdad y su necesidad. La confronta con su pecado, no para rechazarla, sino para redimirla.
-“Llama a tu marido y ven”
-“Señor, NO tengo marido”. Era una verdad a medias. Ella estaba ocultando información.
-“Hija mía lo sé. Has tenido cinco, y ahora estás con otro que NO lo es”
Imagina en ese momento la cara que tuvo que poner ella, cuando ese hombre desconocido que tenía enfrente hizo una radiografía de su vida y sacó a la luz ante ella absolutamente todo. Nuestra vida entera es un libro abierto ante El Señor.
– ¿No te das cuenta que estás buscando llenar tu vacío y tu necesidad con otras cosas, con otras relaciones, con otros hombres, con otros placeres, y NO lo estás consiguiendo?
A pesar de tantos hombres, tantas relaciones, ¿NO ves que estás vacía e insatisfecha?, ¿NO te das cuenta que no eres completa y plenamente feliz? Cinco maridos NO calmaron ni su sed ni su vacío en el alma durante toda su vida, pero un encuentro con Cristo cambió para siempre su corazón, su vida, su historia y su pueblo.
“¡TÚ ERES PROFETA!”
Ahora se da cuenta de que tiene un profeta ante ella, y tras sacar a la luz su realidad, su condición, su diagnóstico, su evaluación, sus pecados, su vida en adulterio alejada de Dios, ella se vuelve a la defensiva y trata de colocar barreras. Trata de desviar el foco y de evadir la realidad. Ella no estaba dispuesta a mirar hacia adentro y darse cuenta de que el problema no eran los cinco maridos que había tenido sino su vacío emocional debido a su necesidad espiritual insatisfecha y que la llevó precisamente a eso a pecar de diferentes maneras. Ahí es precisamente donde Jesús le quiere llevar y ahí es exactamente donde ella no quiere llegar. Ella estaba acostumbrada probablemente a oír palabras bonitas de los hombres que querían poseerla, pero las palabras más bonitas son las que te acercan a Dios, aunque sean puñales en tu corazón que te hagan daño.
VOSOTROS ADORÁIS EN JERUSALÉN, NOSOTROS EN EL MONTE GERIZIM
Hermanos Jesús NO nos confronta para llevarnos a la vergüenza y a la humillación, sino al arrepentimiento al perdón, a la reconciliación, a la restauración y a la paz. Jesús estaba preparando el corazón de la samaritana para ofrecerle la salvación.
Aplicación: La misión global no empieza con grandes plataformas, sino con palabras de gracia y verdad a personas quebrantadas. No esperes micrófono ni escenario. Dios quiere usarte en pozos, bancos, cafés y pasillos. El método de Jesús fue la conversación, no el espectáculo. ¿A quién ignoramos hoy en la iglesia o en la sociedad porque “no da buena imagen”?
III. JESÚS REVELA LO QUE OTROS NO ENTIENDEN (VV. 19–26)
Un día, un famoso pintor quiso retratar el rostro de una mujer anónima de la calle. La mujer, que era indigente, estaba sucia, desaliñada, con ropa vieja y rota y con una mirada apagada, triste. Se resistía a ser retratada: “No soy digna, nadie me ha valorado, no soy bella…”.
El artista la miró y le dijo:
“No te estoy pintando como estás, sino como yo te veo, como puedes llegar a ser.”
Así hace Jesús. Así hace el Señor. Sí, confronta nuestra realidad, nuestro pecado y nuestra condición, pero nos quiere dar una nueva vida, una nueva identidad, una nueva oportunidad. ÉL NO nos retrata simplemente lo que somos por culpa del pecado y del mal , sino lo que podemos llegar a ser por causa de su gracia. Nos reviste de Su Justicia y nos transforma a la imagen perfecta, cada vez más como Jesús y menos como nosotros mismos.

VERSÍCULOS 19-26
“Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta (está estupefacta por lo que le acaba de decir). Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar (entre ambos lugares hay unos 80 km). Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren (una adoración íntima, dirigida por el ES, por un corazón regenerado, pero alineada a la revelación de Dios y NO a interpretaciones personales, místicas o subjetivismo emocional, sino cristocéntrica). Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando ÉL venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo Soy, el que habla contigo (maravillosa revelación del Señor. Se identifica como el Mesías, y como Dios. Yo Soy el que soy, en alusión a las palabras de Éxodo 3:14).”
Ella, como hemos visto, intenta cambiar el tema de su condición, su pecado. Ella intenta desviar el tema suyo personal por el lugar de adoración o de culto. Ha sido confrontada y evita hablar de ella, para hablar de religión. Pero Jesús no rehúye: le revela el corazón del evangelio, y su propio corazón. Jesús le da una clase magistral de lo que significa la verdadera adoración a Dios. La mujer quería religión. Jesús le ofreció mucho más, le ofreció relación. La adoración ya NO está limitada a un monte, ¿Por qué? porque otro, el Gólgota, el calvario lo cambiaría todo.
Al final, ella muestra su esperanza “Sé que el Mesías ha de venir…ya cuando Él venga nos lo aclarará todo”. Quería posponer, dejarlo todo para el futuro.. “Ya si eso más adelante, cuando venga El Señor…”
Una vez, el Apóstol Pablo que estaba preso y que iba camino a Roma, predicó el evangelio al gobernador romano de Judea, Félix (Hch. 24), le habló de su condición, su realidad y del juicio venidero, y Félix se espantó, tembló, y trató de evadir y posponer. Huyó.
“Vete por ahora, luego te llamaré”
Tuvo indiferencia, y ya NO hubo más oportunidad para él. Perdió la oportunidad a arrepentirse, a abrazar en fe el perdón que ofrece el Señor. NO pospongas, NO rechaces, NO huyas, NO busques excusas, NO te escondas ante el llamado del Señor a tener un encuentro con ÉL. Si hoy oyes su voz, NO endurezcas tu corazón.» nos dice el autor de los Hebreos 3:15.
La mujer samaritana dijo: “Algún día vendrá el Mesías…”
Jesús le respondió: “Ese día ha llegado. Yo soy.”
NO pospongas el llamado de Dios, hoy, aquí y ahora. Alomejor ese mañana o más tarde, nunca llega. Jesús se revela abiertamente como el Cristo, pero a una persona marginada, no a los líderes religiosos, no al Emperador o gobernador, no en el templo… Es la primera vez que Jesús se identifica abiertamente como el Mesías: a una samaritana, no a un judío.
APLICACIÓN: El Evangelio no se exporta como una ideología, sino que se encarna en verdades reveladas personalmente. Dios busca adoradores auténticos que adoren de corazón, no sólo ritualistas religiosos.
Jesús no comenzó por doctrinas ni rituales, sino por tocar el corazón herido de la mujer. Primero le mostró su necesidad, luego le reveló la adoración auténtica. Muchas veces queremos corregir creencias sin sanar heridas. Primero amamos, luego enseñamos. Primero conectamos, luego dirigimos al Padre. Recuerda que Jesús le dio el secreto más profundo de su todos; quién era ÉL a una mujer rechazada.
CONCLUSIÓN SERMÓN
Juan 4:28-30 “Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad (Samaria), y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a ÉL.” (Qué cambio. La que buscaba soledad y llegó con una cántaro, a irse a buiscar a todo el pueblo que la rechazaba y sin el cántaro)
- Vino con un cántaro, se fue sin él.
- Vino por agua, se fue con un canal, con una fuente de agua viva que no se agota.
- Vino sedienta, se fue saciada.
- Ella venía a sacar agua al pozo, pero fue Jesús quien la sacó a ella del pozo.
- De pecadora del pueblo, a predicadora del pueblo.
Juan 4:39-42 “ Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en ÉL por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho. Entonces vinieron los samaritanos a ÉL, y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días (qué importante es nuestra palabra, nuestro testimonio. Esto puede llevar a la fe a otros). Y creyeron muchos más por la palabra de ÉL, y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo. (Nuestro testimonio es importante y es útil, sí. Pero Su Palabra es superior. La fe viene por Su palabra, por creerle a ÉL)”
Jesús no solo alcanzó a una mujer. Alcanzó una ciudad entera. Una región. Hudson Taylor llegó al corazón entero de un país.
- Todo comenzó con un encuentro.
- Con una conversación.
- Con un corazón abierto al Mensaje del Evangelio
Cuando tú obedeces y eres fiel en predicar y exponer el mensaje, Dios se encarga del impacto. Porque la misión no se trata de cantidad, sino de fidelidad. Una mujer habló. Una ciudad creyó.
Muchos quieren ir hasta lo último de la tierra, pero no están dispuestos a cruzar su Samaria. Jesús sí lo hizo. Y si Él vive en ti, tú también puedes hacerlo. La misión comienza con un paso hacia la persona que todos evitan. No esperes una plataforma: ve al pozo. La misión no empieza con un mapa, sino con un corazón dispuesto a cruzar la línea del orgullo.
- Hechos 1:8 es la hoja de ruta.
- Juan 4 es el método de Jesús.
Y tú eres ahora sus pies, su boca y su corazón. Juan 4 es el principio, la primera cadena del eslabón, el encuentro personal…Pero mira la escena final, la suma de todos los encuentros, el cumplimiento de la Promesa. El Evangelio que comenzó con un alma junto a un pozo, terminará con una multitud adorando al Cordero, a a Aquel que inició todo en ese pozo. Lo que comenzó en Juan 4, resuena en Apocalipsis 7: personas de toda tribu, pueblo y lengua, reunidas no por un sistema, sino por un Salvador, el Señor Jesús.
Apocalipsis 7:9-11 “Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.”
Samaria fue el inicio, el anticipo, y la primera escala de la hoja de ruta misionera. ¿Enemigos históricos? SI, pero NO importaba, había que ganarlos para el Señor.
- ¿Cuál es tu Samaria hoy, los enemigos a los que te cuesta ir?
- ¿Estás dispuesto a cruzar tu Samaria?”
- ¿A qué pozo te está enviando Jesús esta semana? redes sociales, cafeterías, hospitales, colegios, tu lugar de trabajo, tu familia, tus vecinos o amigos…
- ¿Qué cántaro necesitas dejar atrás?
Jesús le dijo a la mujer samaritana: “Dame de beber.” Pero en realidad, ÉL vino a saciar la sed espiritual de ella. Casi 3 años después, colgado en una cruz, sería Jesús quien diría: “Tengo sed.” No por agua, ¿Sabes por qué? Porque estaba llevando tu sequedad espiritual, tu pecado, tu vacío. La Fuente eterna se secó por ti, para que tú no tengas sed jamás.
Allí, en el Calvario, el que un día pidió agua entregó sangre. El que pidió un sorbo en el pozo, derramó su vida. Cristo fue rechazado como ella, muchísimo más, herido como ella, pero sin pecado. Y en la cruz, el Cordero sediento abrió el pozo de la gracia eterna. ¿Tienes sed? Ven a la cruz. Allí está el único manantial que NO se agota. Cree en ÉL, y después, corre a contarle a otros.
