Hoy, una sociedad espiritualmente muerta y vacía (y urgentemente necesitada de que oigan y escuchen el Evangelio), conmemora y celebra (o más bien cree hacerlo), la RESURRECCIÓN DEL SEÑOR, pero lo hace en torno a una semana santa, NO a una vida santa, cambiada y transformada, y lo hace de una manera religiosa, ritual, tradicional, Seguir leyendo














