Vamos a ver 2 claros ejemplos, en un mismo capítulo de cómo Dios requiere y usa a pacificadores para Su Obra, para Su Voluntad.
¿Qué es un pacificador?
- Pacificador es quien restaura la paz donde hay conflicto.
- Alguien que se mete en el caos para traer paz, aunque cueste.
Abramos nuestras biblias en Hechos 9. Es un capítulo que marca un antes y un después en la vida de una persona. Y eso se convirtió en un antes y un después en la vida de la Iglesia, de la cristiandad, de la historia de la humanidad.
Podría decir que es uno de los capítulo más importantes de la historia de la iglesia, humanamente hablando
Año 34-36, a unos 250 km al Noroeste de Jerusalén (6-8 días de viaje), en el Camino a Damasco tiene lugar la conversión del más feroz y despiadado perseguidor de los cristianos, Saulo de Tarso.
Saulo NO buscaba a Jesús, trataba cazarlo, asolando y destruyendo a la Iglesia como ya hizo con Esteban. Pero, a plena luz del mediodía, la Luz refulgente de Dios lo derribó físicamente y espiritualmente.
Una Teofanía, una manifestación visible y perceptible de Dios, de Su Gloria. Una aparición real de Dios de manera tangible, ya sea con visión, voz, fuego, nube u otro medio que revele Su presencia. Pero aquí hay una gran diferencia:
Aquí No dice “Soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”
Aquí dice “Soy Jesús”
“Saulo de Tarso, ¿Por qué me persigues?”
Y él, Saulo, lo sabe, y por eso dice que “temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿Qué quieres que yo haga?”
Saulo persiguiendo a Jesús para acabar con ÉL, para darle muerte; y Jesús persiguiendo a Saulo para empezar con él, para darle vida. Quedó totalmente ciego. Estuvo 3 días sin ver, sin comer, sin ver. Entró a Damasco sin vista, sin voz, sin respuestas…
I. ANANÍAS: OBEDIENCIA VALIENTE FRENTE AL MIEDO

Todos recordamos la pandemia mundial del Covid, cuando el virus estaba fuera de control y la mayoría se quedaba en casa: Calles vacías. Puertas cerradas. Miedo en el aire. Mucho miedo, Psicosis …
Pero en los hospitales había una escena distinta: médicos y enfermeros vistiéndose con EPI, sabiendo que entrar significaba riesgo de contagio y, tal vez, muerte. No entraron porque no hubiera peligro. Entraban a pesar del peligro. No entraron porque el riesgo no existiera. Entraban porque alguien tenía que hacerlo.
Ananías no fue valiente porque no tuvo miedo. Fue obediente con miedo. Ananías es ese médico.
Dios NO lo envía a un lugar seguro, lo envía a una habitación con un nombre que asusta: Saulo. Y aun así, se pone el EPI de la obediencia… y entra.
Hechos 9:10-25 «Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías (un varón piadoso, líder de la Iglesia de Damasco), a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor (esa es la respuesta perfecta cuando el Señor te está llamando). Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha (esta calle aún existe en Siria), y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; (¿Por qué?) porque he aquí, él ora (vemos los frutos de ese cambio), y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. (Jesús le da la tarea; una calle concreta, una casa específica, un hombre determinado, una cosa única, orar por él). Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aún aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre («Señor NO lo entiendo, Saulo nos persigue, nos mata, huimos de él, y ahora me dices que vaya hasta él, NO lo entiendo señor. Señor NO creo que él pueda ser como nosotros»). El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar MI Nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel (Ananías, NO limites MI Gracia, YO he muerto por él, igual que por ti. Saulo ya NO es el mismo hombre); porque YO le mostraré cuánto le es necesario padecer por MI Nombre (Puedes ir tranquilo, el Saulo que conoces ha muerto, desde ahora en adelante será el Apóstol Pablo, ya NO perseguirá más a la Iglesia, es más, será perseguido y dará su vida por ella. Va a ser el gran Pacificador de los gentiles). Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo (lo reconoce como uno más de ellos, eso es la Iglesia de Cristo, el temido fanático fue recibido como miembro de la familia de Dios. Ahora sus odiados enemigos se volvieron sus amigos, y sus antiguos amigos se convirtieron instantáneamente en sus enemigos), el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías (NO fue un sueño o una visión, fue una aparición real del Señor resucitado), me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo (absolutamente necesario para ser testigo de Cristo y poder predicar con poder y con pasión). Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista (tanto física como espiritual); y levantándose, fue bautizado (como obediencia a Jesús, de acorde a su fe, como testimonio público de su conversión. Tal vez él vio muchos bautismos de cristianos cuando se oponía a ellos, y ahora es él quien se bautiza). Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco
En estos versículos, vemos que Ananías, un buen discípulo del Señor recibe una visión:
“Ve a la casa de Judas… y busca a Saulo”
Eso NO es una misión cualquiera. Es una sentencia de miedo. Está aterrado: sabe que Saulo es despiadado, que ha recorrido medio país solo para capturar y masacrar a ellos. Ananías NO está dudando de Dios, está luchando con lo que sabe. Su cabeza recuerda los testimonios: Los hermanos en la fe perseguidos, asolados, la lapidación de Esteban… Y Dios lo desafía a confiar en Su plan.
- ¿A quién hace más caso?
- ¿A su instinto natural de miedo, o a Dios?
Ananías obedece y va, impone manos y Saulo queda lleno del Espíritu y recupera la vista. Lo llama “Hermano Saulo”. Lo bautiza.
¡Qué tremendo honor! Bautizar al Apóstol de Apóstoles, a Pablo. Si Juan «El Bautista» podrá decir en el cielo que bautizó al Señor, Ananias podrá decir lo propio con respecto al Apóstol Pablo.
Hermanos, Dios puede llamarte a interceder, mediar o perdonar a alguien a quien no desees. Peor aún, alguien a quien temes de verdad.
Pregúntate: ¿Hay un “Saulo” en tu vida que necesitas tocar con la gracia de Dios?
Dios NO busca personas perfectas sin miedo, sino personas que obedezcan a pesar del miedo que se adentren en el peligro, en el conflicto a poner paz. A establecer paz
Tal vez Dios NO te pide que cruces una ciudad. O medio país. Te pide que cruces una habitación. Una llamada. Un perdón. Un paso que NO quieres dar.
La obediencia valiente de un pacificador abre caminos que Dios ya ha preparado. Leyendo los siguientes versículos, observamos:
Que Saulo está en Damasco como él quería, está con los del Camino como él quería, pero ya NO va a arrestarles, ahora él es uno de ellos. Vemos a un Saulo, lleno del Espíritu Santo que predica inmediatamente el Evangelio.
Dice 9:22b “Demostrando a los judíos que Jesús es el Cristo”
¿Qué sucedió con los judíos que rechazaban su mensaje de Cristo?
9:24 “ Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle”
Pero en mitad de la noche, lo esconden en una cesta o canasta para transportar, y los descuelgan por el muro.
Saulo quiso entrar a Damasco a arrasarla contra todos los del camino, los cristianos, y resulta que entró siendo uno de ellos, ciego, ni siquiera podía estar de pie, ayudado por su escolta, y se fue de ella, de Damasco escondido es una cesta de noche.
¡Los planes de Dios son muy diferentes a los nuestros a veces, pero siempre son mejores!. Logra escapar y llega a Jerusalén…
II. BERNABÉ: AVALANDO Y RESTAURANDO REPUTACIÓN

¿Conocéis la historia del Caballo de Troya Hace siglos, los griegos querían conquistar y destruir Troya. No podían atacar las murallas directamente… Idearon un plan. Dejaron un enorme caballo de madera como “regalo” frente a la ciudad”. Los troyanos lo miraron, lo admiraron… pero lo que parecía un regalo era en realidad una trampa. Lo meten dentro de la ciudad. Al final, los soldados griegos escondidos dentro salieron de noche, mientras los troyanos dormían o estaban ebrios, y la ciudad cayó.
Ahora imagina a la iglesia de Jerusalén cuando Saulo llegó convertido. Todos lo recordaban como el hombre que perseguía y mataba cristianos. Para ellos, abrirle la puerta era como meter el caballo de Troya dentro de su comunidad.
Hechos 9:26–27 “Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo (otra vez el mismo problema), NO creyendo que fuese discípulo. (cómo de grande sería el miedo y el terror que infundió, que meses después aún dudan y le temen). Entonces Bernabé (su nombre significa “hijo de consolación”), tomándole, lo trajo a los Apóstoles (le apoyó), y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente en el nombre de Jesús. Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía (lo aceptaron como uno en la iglesia) “
Hermanos, un pacificador da fe donde otros solo ven peligro. Los discípulos temían acercarse a Saulo… Y no era para menos: él había perseguido y matado cristiano.
El miedo era real, la desconfianza total. Y entonces aparece Bernabé. Él no ignora el peligro. No cierra los ojos ante el pasado.
Pero da un paso adelante: Toma a Saulo de Tarso de la mano, lo presenta a los Apóstoles y da testimonio de su conversión genuina y real.
Bernabé actúa como un avalador, un puente humano entre un recién convertido y una comunidad que desconfiaba, que tenía miedo. Es como cuando llega un nuevo trabajador o un vecino desconocido y alguien dice:
“Confíen en él, es de fiar. Yo doy la cara por él.”
Gracias a Bernabé, al igual que anteriormente Ananías, la gracia de Dios puede avanzar. Su valentía abre puertas donde el miedo, y la visión humana, construye y levanta muros.
La gracia de Dios transforma, lo hemos visto en nuestras vidas y en la vida de Saulo de Tarso, pero la gracia necesita o se sirve, a veces, de instrumentos que abra puertas.
Un pacificador no es solo valiente; es alguien que confía en la obra de Dios en otros incluso cuando nadie más cree, cuando otros dudan. Puedes ser instrumento de reconciliación y restauración en tu familia, iglesia o comunidad.
Pregúntate:
¿Estás dispuesto a avalar a alguien que otros rechazan, confiando en la obra de Dios en su vida?
¿Estás dispuesto a arriesgar tu reputación para que la gracia y el Plan de Dios avance?
III. DIOS OBRA A TRAVÉS DE PACIFICADORES
No quiero que te vayas pensando en 2 grandes ejemplos, lejanos a ti. Dios te pide lo mismo a tí
Mateo 5:9 “Bienaventurados los pacificadores (los que hacen la paz), porque ellos serán llamados hijos de Dios”
¿Sabes qué quiere decir? Ya que eres hijo de Dios, ya que te has reconciliado con ÉL, que has hecho la paz con ÉL a través de la cruz, ahora debes guiar a los demás a que se reconcilien con Dios. Ser un instrumento. Un pacificador. Aún para con tus enemigos. Porque antes que ser tu enemigo, es enemigo de Dios.
El conflicto entre personas, razas y naciones NO nace primero en la política ni en la cultura o la ideología, sino en el corazón humano en guerra con Dios. Lo dice Santiago, hermano del Señor:
Santiago 4:1a “¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No vienen de vuestros deseos que combaten en vuestro interior?
La Biblia es clara: la enemistad horizontal es el reflejo de una enemistad vertical. Las guerras, el racismo, el odio, la violencia que vemos a diario en televisión… son ecos y consecuencias visibles de una guerra invisible contra Dios.
NO se trata de evitar o evadir conflictos, pues Ananías o Bernabé fueron precisamente al lugar del mismo conflicto
- Ananías entró en la casa donde está Saulo.
- Bernabé se planta delante de los Apóstoles con el hombre que todos temían.
Tampoco se trata de dar treguas, de ser tolerante o relativista. El mundo llama pacificador al que evita el conflicto, pero ¿Sabes qué? Jesús llama pacificador al que, reconciliado con Dios, se atreve a llevar la cruz y el evangelio al centro del conflicto.
Dios no solo transforma enemigos; lo hace visible a través de nuestras acciones pacificadoras. Ananías y Bernabé muestran que la paz requiere: valentía, integridad, determinación y fe.
La obra de Dios puede avanzar incluso en los corazones más duros, cuando hay personas que obedecen y median.
- Sin Ananías, Saulo no es afirmado, no es bautizado
- Sin Bernabé, Saulo no es recibido en la comunidad, en la Iglesia.
Dios salva a Saulo sin ellos. NO les hace falta en absoluto. Pero decide usar pacificadores, como Ananías y Bernabé, para integrarlo.
Dios reconcilia verticalmente por gracia soberana y efectiva; y la Iglesia reconcilia horizontalmente por obediencia, a través de sus pacificadores.
¿Hay alguien en tu vida a quien Dios te llama a tocar, aunque todos los demás huyan?
¿Vas a dar testimonio de lo que Dios ha hecho, incluso cuando parece imposible reconciliarlo?
Jesús te pregunta hoy: ¿Serás tú ese pacificador, como Ananías o Bernabé, que deja que la gracia avance, o seguirás preso del miedo y la desconfianza?
Hoy puedes hacer visible la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, en un mundo oscuro, caído y depravado que está en guerra.
Voy a finalizar volviendo otra vez al Apóstol Pablo…
Pasan unos 25 años desde la conversión de Saulo, ya Pablo, el Apóstol de los gentiles.
Ha finalizado sus 3 viajes misioneros, y ahora le queda uno, el más importante de todos: Roma, el centro del mundo. Está arrestado en Jerusalén por predicar el evangelio. Traman un complot, un plan lleno de falsas acusaciones para acusarlo y detenerlo con cadenas. Lo llevan a la fortaleza Antonia, que está pegada al Templo. Se pone de cara al comandante de la fortaleza, la persona de máxima autoridad allí, y le habla en griego, y le dice:
“¿Puedo decir algo?”
Y a continuación le dice….
”Permíteme que me dirija al pueblo”
Le da la espalda Comandante, y se gira ante todo el pueblo, de cara a la multitud: NO va a defenderse. NO le interesa defenderse… Le interesa predicar el evangelio. Y eso hace.
A ellos les habla en hebreo y les dice lo siguiente:
“Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, Jerusalen. Aquí fui instruido en la Ley, a los pies de Gamaliel. Yo perseguí a los del Camino, a los cristianos hasta la muerte, encadené y entregué a prisión a hombres y mujeres. Todos lo saben, hasta el Sumo Sacerdote. Es más, con su autoridad fui camino a Damasco. Y al mediodía, de repente, una gran luz del cielo me rodeó. Caí al suelo y oí una voz que me dijo:
“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”
Pregunté: “¿Quién eres, Señor?”
Y me respondió:
“Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.”
Los que estaban conmigo vieron la luz, pero NO entendieron nada. Entonces pregunté:
“¿Qué haré, Señor?”
Y el Señor me dijo que me levantara y entrara en Damasco, donde se me diría todo lo que estaba determinado que hiciera. Quede ciego. Tuve que ser llevado de la mano por los que estaban conmigo, y entré en Damasco”
Y a continuación dice lo siguiente:
Hechos 22:12-13 “Entonces uno llamado Ananías varón piadoso según la ley que tiene a buen testimonio de todos los judíos que allí moraban vino a mí y acercándose me dijo hermanos saulo recibe la vista y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré.”
TREMENDO. Después de más de 20 años, Pablo no ha olvidado nada de aquel mediodía: El nombre, ni la voz, ni las palabras de aquel hombre. ¿Sabes por qué? Porque Ananías fue un verdadero pacificador.
Hoy Dios te llama ser el Ananías para otros. Te llama a acercarte donde hay miedo pasado y culpa, a no responder con violencia sino con paz porque eres un embajador de paz. Ananías no señaló y no juzgó el perseguidor, obedeció y le llamó hermano. Y un pacificador con una sola palabra cambió el rumbo de una vida, la de Saulo, de la Iglesia y de la historia..
