Ante la pregunta de si Jonás acabó rendido o no al deseo de Dios, es muy notorio que explícita- y me atrevo a decir que implícitamente- no se observa respuesta o reacción alguna por parte del protagonista que haga pensar o, al menos sugerir. Debemos ser cuidadosos ante la ambigüedad del texto, ya que si bien es cierto que Jonás acabó yendo a Nínive (3:3), lo cierto es que solo unos versículos después (4:1) vemos que muy apesadumbrado, enojado y entristecido, Jonás se molestó y «enfadó» con Dios…¡por ser misericordioso!
¿CUÁLES FUERON LAS DIFERENTES COSAS QUE DIOS USÓ PARA TRATAR Y MOLDEAR A JONÁS?
Jonás es un libro, no solo de misiones, sino uno de teología propia como pocos. En él se observa que Dios es plena, total y absolutamente soberano y esa es parte de la lección que Dios le da a Jonás, y a nosotros. En el caso de nuestro protagonista, Dios lo trató personalmente con una serie de cosas para no solo revelarse, sino para tratalo, formar y forjar su carácter. Ante el llamado de Dios en 1:2 de predicar el arrepentimiento en la futura capital de Asiria, Nínive y el posterior rechazo de Dios que no sólo desobedeció, sino que huyó lo más lejos geográficamente posible, ÉL usó una serie de instrumentos, providencialmente, para moldear al profeta. Todos y cada uno de ellos sí obedecieron el designio y plan soberano de Dios. Jonás también lo haría, pero por el camino largo y doloroso, como le pasó a Jacob o al pueblo de Israel entre otros.
- TORMENTA (1:4): Un ingenuo Jonás, que recordemos ya era profeta de Dios, creyó huir de la presencia y voluntad de Dios, tratando de alejarse de ÉL, antes que ser instrumento para el arrepentimiento y reconciliación con un pueblo enemigo. Ni el viento, ni el mar ni el propio profeta escapan a Su Soberana decisión. Nada escapa a ÉL y es imposible estar fuera de Su Presencia. La tormenta revela que Jonás aún no se ha sometido plenamente al Señor.
- UN SORTEO (1:7): Aún las causas secundarias como puede ser un mero sorteo de azar, están bajo el cuidado soberano de Su Providencia divina. No era una casualidad o una coincidencia. Dios estaba al control de todo. Vemos a un Jonás (1:9) que confiesa al salir él en ese sorteo. Dios «le obligó» a confesar su pecado y a su Dios. Sin querer Jonás, y viendo la reacción de ellos, se puede decir que incluso, sin pretenderlo, evangelizó en aquel gran barco.
- MARINEROS (1:9-16): Es curioso que mientras los «desconocidos» y paganos temen, oran e intentan humillarse ante Dios. Ellos, gentiles, claman al Señor, hacen voto y sacrificio a ÉL, y el profeta de Dios calla, desobedece. Sin duda tuvo que tocar el orgullo de Jonás.
- UN GRAN PEZ (1:17): La explícita frase del versículo 1:7 es crucial para entender el libro: «Pero Jehová tenía preparado un gran pez que…». Dios, en su Soberanía, lo dispuso así. Aquí sí vemos que Jonas, a partir del capítulo 2, oró a Jehová en su aflicción y angustia, un clamor que fue escuchado por ÉL. Parece que empieza a aceptar y someterse a la voluntad de Dios, pero aún se percibe atisbos de egoísmo y de resistencia interna. El tiempo que el profeta estuvo, fue también cuidadosamente establecido y designado por Dios.
- OTRA OPORTUNIDAD (3:1): Tras ser vomitado por ese gran pez en tierra, en 3:1 dice que vino palabra de Dios al profeta «por segunda vez». Mismo mensaje, mismo destinatario. Un Jonas restaurado obedece. Tras pasar todo lo narrado anteriormente, nos encontramos en el mismo punto de salida: Dios llama y comisiona a Jonas, quien debe responder. Ahora parece que sí obedece, puesto que en 3:3 dice que «Y se levantó Jonás y fue a Nínive, conforme a la Palabra de Jehová». Pero, ¿se rindió plenamente a la voluntad de Dios?, ¿obedeció internamente en su corazón y la evidencia con frutos? De eso trata el capítulo 4, ante la gloriosa respuesta de Nínive que se arrepintió y clamó al Señor. Pareciera el final perfecto, pero el corazón de Jonás no estaba aún preparado para tal respuesta, para tal imagen ante sus ojos. Aún hay resentimiento.
- UNA CALABACERA (4:6): Se trata de la gracia común, e inmerecida, que aporta sombra a Jonás. Servirá para demostrarle su falta de compasión y su egoísmo al mostrar más amor por esta planta que por miles de criaturas creadas a imagen de Dios. Demuestra no ser sensible a su plan, pero es dura y frontalmente confrontado.
- UN GUSANO (4:7): Si antes envió un gran pez, ahora es un gusano el que se sujeta a la Soberanía de Dios. El controla y dispone de absolutamente todo.
- UN VIENTO ABRASADOR (4:8): Este viento acalorado y soleado que hirió físicamente al profeta, sirvió para evidenciar el seco y endurecido corazón que tenía. Esta aflicción debiera servir, no para desear la muerte, sino para buscar su dependencia de Dios.

En la conversación final (4:9-11) vemos que no solamente se enfatiza la misericordia extendida a un pueblo como Nínive, sino el trato y el cuidado paternal, pastoral y pedagógico de Dios a un rebelde profeta. Dicho de otras palabras; no solo es un libro de salvación, sino también de santificación, la de Jonás. Pero también es la historia de la nuestra, de nuestra santificación, de nuestro crecimiento y nuestra madurez ya que ÉL permite que reflexionemos sobre nuestra obediencia, nuestra compasión y nuestra humildad

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