INTRODUCCIÓN
Este mes de Septiembre es considerado como el mes de la Biblia, y desde ICEA, Iglesia Cristiana Evangélica de Alcantarilla, vamos a exponer uno de los pasajes más bonitos de las escrituras que acontecieron en el día más importante y glorioso de la humanidad. Un día que provocó que hoy domingo nos reunamos aquí nosotros, y los cristianos en todo el mundo a lo largo y ancho del planeta para adorarle y para hacer lo mismo que hoy veremos, abrir las Escrituras y exponerlas.
La Biblia, la Palabra de Dios no es un libro muerto, sino el testimonio vivo de Cristo
- Compuesta durante unos 1.600 años (1.400 aC-90 dC)
- Por más de 40 autores de distintas épocas, contextos y lugares (reyes, pastores, pescadores, médicos, profetas, teólogos …)
- Escrita en 3 idiomas (arameo, hebreo y griego) y en 3 continentes (Asia, África y Europa)
- Es decir, hombres separados por siglos, profesiones y culturas, pero unidos en un solo hilo conductor, mantiene una unidad que la hace única: el plan de redención en Cristo. Habla de Cristo.
NO es un libro humano que habla de Dios, es la voz de Dios que habla al hombre, al ser humano. La Biblia no es un libro viejo, polvoriento ni anticuado; es un libro que respira, que late, que arde porque tiene a Cristo en cada página. Solo aquellos que entienden la Biblia, pueden conocer la verdad acerca de Dios, del hombre, de su necesidad, de la salvación del pecado y de la condenación eterna en el infierno. Sólo quienes obedecen la verdad bíblica pueden llevar vidas satisfechas, obedientes, bendecidas, eficaces y gozosas, fructíferas y con propósito.
Me gusta recordar esta anécdota, y es que durante la Revolución Francesa, en 1776 Voltaire predijo: “En 100 años la Biblia será un libro olvidado». 50 años después de su muerte, concretamente en 1828, su propia casa en Suiza fue usada por la Sociedad Bíblica de Ginebra para imprimir Biblias. Dios toma lo que el mundo pretende destruir y lo usa para Su gloria.
- Puedes quemar Biblias, prohibirla, ignorarla… pero la Palabra de Dios sigue viva, y sigue hablando hoy, igual que hace miles de años..
La hierba se seca, la flor se marchita, pero la Palabra de Dios permanece para siempre.” (Isaías 40:8)
Como hemos mencionado, es Septiembre, y después del verano es cuando la gente se propone como metas hacer deporte como Salir a Andar, ya que es muy saludable, beneficioso para la salud y agradable, sobre todo, si lo hacéis en compañía de hermanos en la fe, ya que puedes charlar de cosas cotidianas, asuntos laborales y familiares pero sobre todo, de lo más grande que tenemos, y lo que nos une como hermanos precisamente; de Cristo, del Evangelio, de la Cruz. Te puedes edificar, puede servir de estudio, en definitiva, de bendición, a la vez que se hace algo de deporte, que siempre es muy bueno, y aconsejable, más para mí.
En 1986, en Rusia, un avión se estrelló con cientos de pasajeros. Entre los restos, los rescatistas encontraron una escena estremecedora: una madre muerta, abrazando con todas sus fuerzas a su hijo pequeño, cubriéndolo con su propio cuerpo. El niño sobrevivió porque su madre se interpuso como escudo humano.
- Eso es exactamente lo que sucedió en la cruz del Calvario: Cristo tomó el lugar que nos correspondía, soportó la ira justa de Dios y nos cubrió con su sacrificio.
- En la cruz, Cristo no solo nos cubrió; nos dio su vida para siempre. Y lo que parecía una derrota, se convirtió en una poderosa y eterna victoria porque al tercer día resucitó
1ª Corintios 15:14 “Y si Cristo NO ha resucitado, vana es nuestra predicación, y vana es nuestra fe”. Si realmente Cristo NO se levantó de entre los muertos, Todo cae, todo se desmorona y desploma, todo es inútil, aún hasta esta predicación, esta reunión, y toda nuestra vida entera cristiana. El cristianismo, en el mejor de los casos, es otra religión moralista, como las demás.
HOY VENGO A HABLARLES DE ESE PRECIOSO PASAJE QUE SE ENCUENTRA EN EL CAPÍTULO 24 DE EVANGELIO DE LUCAS.
Una de las historias más bonitas y tiernas del Nuevo Testamento
I. EL CAMINO DE LA DESESPERANZA (VV. 13–24)

Imagina que estás conduciendo con un GPS que no funciona: la ruta aparece en la pantalla, pero no te indica hacia dónde ir. Avanzas, das vueltas, te pierdes… y cada minuto que pasa aumenta la frustración. Así caminaban los discípulos hacia Emaús: tenían las Escrituras, conocían las promesas, pero sus ojos estaban velados, su esperanza rota. Caminaban, discutían, cargando desilusión, miedo y desconcierto. Tenían todas las señales, pero NO podían ver a Cristo
Hermano, tener la Biblia en la mano sin ver a Cristo es como tener un GPS sin señal: avanzas, pero te pierdes en la desesperanza. No hay peor ceguera que tener la Biblia en la mano y no ver a Cristo en ella. Y eso le ocurre a muchísima gente hoy, incluida la nación de Israel. Vayamos nuestras Biblias por el Capítulo 24 del Evangelio de Lucas, versículos 13 en adelante.
Y he aquí, dos de ellos (2 discípulos que NO eran del grupo de los Once). Algunos estudiosos creen que uno de ellos es el propio Lucas) iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén (11 km). E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido (pasión, juicio, muerte en la cruz de Jesús). Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Más los ojos de ellos estaban velados, para que NO le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? (¿Qué os pasa?, ¿De qué habláis?) Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas (la tradición dice que pudo ser hermano de José, cuñado de María) le dijo (con tono de sarcasmo e ironía): ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? (Jesús quería oírles, quería que ellos hablaran, quería escucharles a ellos) Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte (culpa a su propio pueblo, no a los romanos), y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos (aquí radica parte del error, lo que uno quiere, y NO lo que ÉL ha dicho) que ÉL era el que había de redimir a Israel (piensan en una liberación política, no espiritual); y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Aunque (ahora que lo dices) también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que ÉL vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro (Pedro y Juan), y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a ÉL no le vieron”
CONTEXTO: Nos encontramos en el Domingo de Resurrección, y habían perdido a su Maestro, cuya muerte había destruido sus expectativas mesiánicas.
El tema de esos días no era otro que todo lo que tenía que ver con Jesús y su muerte crucificado. Era Trending Topic, por eso le dicen a ese forastero que se unió a ellos en esa fatigosa caminata:
“¿No te has enterado?, ¿Eres tú el único que no sabes lo que ha pasado en Jerusalén está semana?
Ellos esperaban un Mesías político y liberador, pero Jesús murió. No entendían absolutamente nada de nada. NO entendieron que su misión era espiritual y eterna y que el mayor enemigo no era César ni Roma, sino el pecado y la muerte, que es la paga del pecado según Romanos 6:23.
2 discípulos caminan cabizbajos, abatidos, llenos de confusión, pena, desesperanza, decepcionados, frustrados, sin expectativas hacia Emaús. Jerusalén, lugar de la promesa, queda atrás; van cuesta abajo, geográfica y espiritualmente. Jerusalén se encuentra a 650 metros sobre el nivel del mar, con lo cual ir a Emaús era un camino en descenso, era baja. La distancia que separan la capital, Jerusalén, de esta aldea llamada Emaús son unos 11-12 kilómetros. Cada paso que daban lejos de Jerusalén era un paso más lejos de la esperanza.
Han visto a su Maestro morir, y sus esperanzas de redención política se han derrumbado por completo. Esto fue un auténtico drampara ellos. Fue, sin duda alguna, la peor caminata de su vida. Una caminata llena de desesperanza, de tristeza, de temor, de miedo, de incredulidad, una caminata lenta y muy fatigosa. Estos 2 discípulos NO entendían nada de lo ocurrido estos días en Jerusalén.
Después de resucitar a Lázaro, resucitar a la hija de Jairo o al hijo de la viuda de Naím, después de tantos milagros, señales y prodigios, resulta que ÉL muere, y todo acaba. Jesús les anunció, advirtió y profetizó varias veces que moriría y que, al tercer día, resucitaría. Y mientras los romanos ponen seguridad en el sepulcro por si acaso, estos discípulos no entendieron nada de nada. ¿Acaso tenían los romanos más fe o miedo en la posible resurrección de Jesús que sus propios discípulos?
Lo habían dejado absolutamente todo por ÉL, sus trabajos, sus familias, sus metas, sus sueños, sus propósitos,… cada paso les recuerda lo que perdieron.
Olvidaron la promesa de ÉL. «(…) Nadie que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios dejará de recibir mucho más en este tiempo, y en el venidero vida eterna»
- Aquel hombre que les hablaba de Vida Eterna, de Libertad,
- Aquel hombre que hacía milagros y señales prodigiosas
- Ahora está muerto, y parece que todo ha acabado.
Lee de nuevo el versículo 21 “Pero nosotros esperábamos que ÉL era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.”
«Nosotros creímos que Jesús iba a arreglar todos nuestros problemas, a darnos poder, prestigio y libertad política, y nos sentimos totalmente engañados. Encima es el Tercer Día, el Día que supuestamente iba a resucitar, y NO lo ha hecho. Y para colmo, las mujeres dicen que Su Cuerpo NO está en el Sepulcro, que unos Ángeles se le han aparecido y le han dicho que Jesús vive, y los Discípulos más cercanos han ido corriendo y la tumba estaba abierta y vacía. No lo han visto.»
¿Qué más necesitan? Las Escrituras con todas las profecías. Además de las advertencias y anuncios que Jesús continuamente les decía en vida. El testimonio vivo y directo de las mujeres y de los discípulos, y aún así no creyeron. Tenían todas las pruebas, y aún así dudaron, sus ojos estaban cerrados. Eso es la ceguera del corazón humano frente a la verdad de Dios.
NO ES LA FALTA DE EVIDENCIA, ES LA DUREZA DEL CORAZÓN
Por eso, Dios promete transformar nuestro corazón de piedra en uno de carne. Hermanos, la Resurrección de Jesús es uno de los eventos históricos mayor atestiguados de la historia. Cuenta con más testigos que cualquier juicio histórico, y con más evidencia que cualquier evento antiguo. NO son conjeturas, es empírico: Lo vieron, hablaron con ÉL, comieron con ÉL, se apareció a más de 500 personas a la vez. Fue público y notorio.
Imagina nuevamente la escena: Estos 2 discípulos hablando de todas estas cosas y Jesús Resucitado y Glorificado en medio oyendo absolutamente todo. Dice el versículo 16 que los ojos de ellos estaban velados, cegados para NO verlo. Dios, de manera soberana, así lo dispuso , ya que 1º los quiere llevar a la comprensión de las Escrituras, antes de experimentar la experiencia de verlo resucitado
1º la Palabra, y luego la experiencia, para que la fe se base y descansa en las Escrituras, en la Biblia y NO en emociones, sensaciones, experiencias o señales. 2 Cosas extraemos de aquí:
- Se cree por fe, NO por vista. “Bienaventurados los que no vieron, y creyeron.”
- Nunca es iniciativa humana, sino que es acción divina. El Consolador (Espíritu Santo), cuando venga os enseñará todas las cosas, os guiará a Mí, tomará lo mío y os lo hará saber.
NO BUSQUES SEÑALES, BUSCA A CRISTO
Imagina que quieres leer un mensaje importante en tu ventana o cristal, pero está lleno de vaho o suciedad. Te acercas, entrecierras los ojos, intentas descifrarlo, pero no ves nada claro. Solo cuando alguien limpia el cristal, las palabras y colores aparecen nítidos. Así caminaban los discípulos hacia Emaús: estaban junto a Jesús, pero sus ojos estaban velados. Tenían las Escrituras, las profecías, las promesas y NO entendían nada. Los discípulos estaban desilusionados porque su visión humana de redención chocó frontalmente con la cruz.
Creyeron que la historia había terminado. NO podían entender por qué DIOS NO intervino para salvar a Jesús de la Cruz, quien a su vez los libraría a ellos de Roma y serían una nación prominente. ¿De qué servía un Mesías que se había:
- Dejado apresar por las autoridades judías,
- Que había sido entregado a los romanos
- Y luego crucificado antes de poder ni tan siquiera organizar alguna operación guerrillera, un levantamiento popular o una guerra abierta?
NO estaban preparados para poder asimilar y comprender los valores del Reino de Dios, esos valores que son totalmente contradictorios y opuestos a los valores del mundo, donde el último será el primero, y donde la vida emana de la muerte, y donde debes amar incluso a tus enemigos. Iba a ser el día más importante de sus vidas, y ahora creen que todo era una mera ilusión, una vaga idea que se acababa de esfumar en una cruz.
AÚN HOY el mundo tiene la visión errónea y NO ha cambiado sus valores, los cuales son diametralmente opuestos y contradictorios, donde un siervo sufriente es tan impopular y rechazado como hace 2000 años. Cuando quitamos la cruz y la resurrección de nuestra visión, lo que queda es un Cristo reducido, en el mejor de los casos, a un profeta, no al Salvador, no al Dios Soberano y Creador, que además será Juez de vivos y de muertos.
¿Cuántos de nosotros caminamos como ellos hoy, cargados de tristeza, sin ver que Cristo ya venció? Cuando nuestra fe se centra en expectativas terrenales, materiales y humanas, terminamos frustrados. Pero el Cristo resucitado es más grande que nuestras decepciones. EL VENCIÓ. Abrir la Biblia sin Cristo en el centro, es como caminar por un sendero oscuro con los ojos vendados: puedes avanzar, pero estás totalmente perdido, caminando sin rumbo, sin propósito y sin dirección, camino directo a una fosa o a un precipicio. ¿Acaso no ese ese el diagnóstico de la sociedad, del mundo que NO conoce a Cristo? Apatía, desilusión, ansiedad, tristeza, miedos, temores, sin esperanzas…
II. EL CAMINO ILUMINADO POR LA PALABRA (VV. 25–32)
Imagina que tienes un puzzle con piezas dispersas por la mesa. Intentas armarlo, pero las piezas no encajan. De repente, alguien te da la imagen completa del cuadro, y de repente todo tiene sentido, todo cuadra, todo encaja
Entonces ÉL les dijo ¡Oh insensatos, y tardos de corazón (torpes o tontos) para creer todo lo que los profetas han dicho! (Qué lentos son para creer) ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? (¿No leyeron en la Palabra que debía ser un Mesías Sufriente?) Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de ÉL decían. (Todo el Pentateuco; la Ley, los profetas, los salmos…) Llegaron a la aldea adonde iban (Emaús), y él hizo como que iba más lejos (al igual que antes, cuando les preguntó qué cosas habían acontecido en Jerusalén y qué hablaban, ahora trata de sacarles, de extraerles esa invitación). Más ellos le obligaron a quedarse (insistieron fuertemente), diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde (estaban comprendiendo las Escrituras, y querían más instrucción. Eso es un corazón que tiene amor por Su Palabra), y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos (buscad y hallaréis, pedid y se os dará, llamad y se os abrirá. Pero es iniciativa y obra del Espíritu Santo). Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio (hicieron la Cena del Señor, pero es curioso que el invitado ejerciera de Anfitrión en casa de ellos). Entonces les fueron abiertos los ojos (ahora sí les permitió que lo vieran realmente), y le reconocieron; mas ÉL se desapareció de su vista (ha desaparecido sí, pero sólo después de haberse revelado plenamente a ellos). Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?”
Jesús se acerca como forastero, pero abre las Escrituras, como el Revelador, como el guía, como el Intérprete. Desde Moisés hasta los Profetas, les muestra que todo apuntaba a ÉL, hablaba de ÉL.Trataba de ÉL.
El Mesías Sufriente y glorificado es el hilo conductor de toda la revelación bíblica. Jesús es el centro de toda la Biblia;
- De Génesis a Malaquías, se anuncia a Aquel que vendría.
- Los Evangelios nos cuentan Su venida y obra entre los hombres.
- Las cartas de los Apóstoles nos muestran Su obra viva y presente en la Iglesia.
- Y Apocalipsis nos revela Su victoria final y el triunfo eterno sobre todo mal.
Cada libro, cada profecía, cada palabra se centra en Cristo. Sin Él, la Palabra está cerrada, con ÉL, todo cobra vida. Cada sombra del Antiguo Testamento encuentra su luz en Cristo. Jesús, la Palabra Encarnada de Dios, exponiendo la Palabra Escrita, y llevándola a SÍ Mismo, quién es el Cumplimiento, la Perfección y el Clímax de Toda ella.
Juan 5:39 “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí (…)”
Yo me imagino a ese intrépido Forastero Diciéndoles a éstos dos:
“Sentaos allí, no abrir boca, y escuchar, que NO HABÉIS ENTENDIDO NADA DE LAS ESCRITURAS por culpa de vuestras malas expectativas terrenales, vuestra incredulidad y dureza de corazón y vuestra ignorancia cristocéntrica en cuanto a La Palabra”
“Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de ÉL decían.” Todos los Libros del Antiguo Testamento nos habla de ÉL:
- En Génesis es la Simiente prometida que aplasta la serpiente.
- En Éxodo es El Cordero Pascual inmolado por nuestro pecado.
- Levítico → El Gran Sumo Sacerdote que nos representa ante Dios.
- Números → La Serpiente levantada: miramos y vivimos.
- Deuteronomio → El Profeta prometido mayor que Moisés.
- Josué → El Capitán que nos lleva a la herencia eterna.
- Jueces → El Juez justo y libertador que necesitamos.
- Rut → Nuestro Redentor que paga el precio y nos toma por esposa.
- Samuel → El Hijo de David cuyo Reino no tendrá fin.
- Reyes y Crónicas → El Rey de reyes, el Monarca perfecto.
- Esdras y Nehemías → El Restaurador de lo arruinado.
- Ester → El que intercede y salva a su pueblo.
- Job → El Redentor viviente que vindica al inocente.
- Salmos → El Buen Pastor que da Su vida por las ovejas.
- Proverbios → La sabiduría encarnada de Dios.
- Eclesiastés → El único que da sentido bajo el sol.
- Cantares → El Amado de nuestra alma.
- Isaías → El Siervo sufriente y Príncipe de Paz.
- Jeremías → El Profeta que llora por amor a su Pueblo.
- Ezequiel → El verdadero Hijo del Hombre.
- Daniel → El cuarto hombre en el horno de fuego.
- Oseas → El Esposo fiel que nunca abandona a su infiel esposa.
- Joel → El que bautiza con Espíritu Santo y fuego.
- Amós → El que enciende fuego de justicia.
- Abdías → El poderoso Salvador del remanente.
- Jonás → El misionero perfecto que trae salvación a las naciones.
- Miqueas → El que nace en Belén para salvar al mundo.
- Nahúm → El vengador de los elegidos de Dios.
- Habacuc → El Justo por quien vivimos por la fe.
- Sofonías → El Salvador del Día del Señor.
- Hageo → El Templo verdadero que reúne a todas las naciones.
- Zacarías → El Traspasado al que miraremos con fe.
- Malaquías → El Sol de justicia que alumbra nuestro amanecer
Es más, podemos ver a Jesús en prácticamente todos los personajes del AT, que lo señalan, lo apuntan, lo profetizan, lo anuncian y lo proyectan. Eran sombras de la realidad que es Cristo. Sin Cristo, la Biblia está cerrada; con ÉL, cobra vida. La Biblia sólo trata y habla de Jesús, y por eso nosotros sólo debemos predicar de ÉL, NO de nosotros mismos.
2 Corintios 4:5 “Porque NO nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús”
¿QUERÉIS QUE VUESTRO CORAZÓN ARDA CÓMO LOS DE ÉSTOS DOS DISCÍPULOS?

Todos los personajes, eventos de la Biblia eran proyecciones y tipos que señalaban y apuntaban al Perfecto, al Mejor, al Verdadero, a Jesús.
- Adán → Jesús es el nuevo, mejor, verdadero y perfecto Adán: obediente donde el primero falló; uno cayó en un jardín, el otro venció en un huerto y en la cruz.
- Abel → Jesús es el verdadero Abel: inocente, odiado y asesinado por su propio hermano. Así Jesús fue odiado perseguido y asesinado por los suyos.
- Enoc → Jesús es el verdadero Enoc: ÉL sí caminó perfectamente con Dios y abrió el camino para que nosotros también vivamos con ÉL
- Noé → Jesús es el verdadero Noé: mientras el arca salvaba a unos pocos,Todos los que están en ÉL encuentran salvación eterna.
- Abraham → Jesús es el verdadero Abraham: Obediente, dejó su gloria celestial para formar un nuevo pueblo de Dios, su Iglesia.
- Isaac → Jesús es el verdadero Isaac: entregado por Su Padre, no en el monte Moriah, sino en el Gólgota, sin que esta vez hubiera una mano que detuviera el sacrificio.
- Jacob → Jesús es el verdadero Jacob: ÉL no miente para obtener la bendición de su padre, sino que la obtiene por su vida y obediencia perfecta
- José → Jesús es el verdadero José: traicionado, vendido y humillado por los suyos, pero exaltado a la diestra del Rey, para salvar a los mismos que le rechazaron.
Hace poco vi en Facebook una publicación que decía más o menos: “Tú eres como José, lucha por tus sueños”, pero NO, ese es un enfoque humanista, donde el centro es el hombre, pero NO es el enfoque bíblico, donde Todo es por ÉL, de ÉL y para ÉL. Más bien somos como los hermanos de José, que lo vendimos, lo menospreciamos, y nuestra libertad depende única y exclusivamente de él. - Moisés → Jesús es el verdadero Moisés: Ambos sentenciados a morir por decreto de un rey terrenal (Faraón o Herodes), no solo mediador de un pacto, sino del Nuevo y Eterno Pacto, llevando a su pueblo a la verdadera Tierra Prometida.
- Job → Jesús es el verdadero Job: el sufriente inocente que intercede por sus amigos culpables que le culparon. Solamente hay un justo e inocente de verdad que ha sufrido en la Tierra y es Jesús
- David → Jesús es el verdadero David: nacido en Belén, de la tribu de Judá, venció a nuestro gigante enemigo —la muerte— y nos dio victoria gratuita, a pesar que no hicimos nada“. ¡Sé como David y vence a tus Goliat, a tus gigantes!. Nosotros NO somos David que tenemos que luchar contra nuestros gigantes (como así se ha predicado y se predica y enseña siempre), sino que somos más bien Saúl; miedosos y lleno de dudas y temores que NO podemos contra nuestro más grande y gigante adversario: La Muerte, y por eso necesitamos que alguien más humilde, luche y venza por nosotros para darnos su victoria, a pesar que nosotros NO hagamos nada por ello.
- Ester → Jesús es la verdadera Ester: no solo arriesgó, sino que entregó su vida voluntariamente para salvar a su pueblo.
- Jonás → Jesús es el verdadero Jonás: no 3 días en un pez, sino tres días en la tumba, resucitando con poder para dar vida eterna no a un pueblo, sino a todo aquel que en ÉL creyera.
- Cordero Pascual → Jesús es el verdadero Cordero: inocente, perfecto, inmolado para que la ira de Dios pasara de nosotros y nuestros pecados fueran quitados.
Él es el Verdadero Templo que mora en nosotros, el verdadero Profeta (no dice “Así dice el Señor” si no “Yo os digo”), Sacerdote, que hizo un único y perfecto sacrificio una vez y para siempre, y Rey, el Maná del Cielo o Pan verdadero…. En definitiva, ESTE LIBRO es una sola narrativa que nos señala a una persona… A JESÚS. ÉL ES EL ALFA Y LA OMEGA, EL PRINCIPIO Y EL FIN, EL PRIMERO Y EL ÚLTIMO, EL QUE ERA, ES Y HA DE VENIR, NO HAY OTRO.
El no saber que Jesús se encuentra en toda la Biblia,
- Desde Génesis, hasta Apocalipsis,
- Desde el principio hasta el final,
- Desde la creación hasta la consumación,
- Desde el Edén hasta los Nuevos cielos y Nueva Tierra
y que ÉL es el hilo conductor, el único tema principal, el único enfoque; que en sí misma es enteramente cristocéntrica es igualmente absurdo. Si queremos que nuestro corazón arda, no necesitamos nuevas emociones ni señales, sino ver a Cristo en las Escrituras. Septiembre, mes de la Biblia, nos recuerda que abrir la Palabra sin Cristo en el centro es como leer un libro cerrado.
Corrie ten Boom era una cristiana holandesa que, junto a su familia, escondía judíos perseguidos por los nazis en su casa, conocido como el Refugio. En 1944 fue delatada, arrestada y enviada a Ravensbrück, un campo de concentración brutal. Allí sufrieron hambre, enfermedades, trabajos forzados y humillaciones. Su hermana murió, pero ella logró sobrevivir por un “error administrativo”. Todas fueron ejecutadas menos ella. Dedicó su vida a predicar el perdón y la esperanza en Cristo. Incluso llegó a perdonar públicamente a guardias del campo de concentración
Al igual que los discípulos de Emaús caminaban con el corazón apagado, Corrie caminó entre los barracones fríos pensando que Dios estaba ausente. Lo había perdido todo. Pero igual que los de Emaús, descubrió que Jesús siempre estuvo allí, encendiendo su corazón en la oscuridad. Una de sus frases más potentes: “Nunca supe que Jesús era todo lo que necesitaba hasta que Jesús fue todo lo que tuve.”
Versículo 32: ”Y se decían el uno al otro: ¿NO ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?”
Fíjate que antes de reconocer a Jesús, el serle abierta y expuesta las Escrituras desde un enfoque cristocéntrico, ya hizo que su corazón ardiera. Era un fuego que quemaba la incredulidad y que despertaba la fe, que se llenaba de entendimiento y de gozo. A partir de ese encuentro real con la Palabra de Dios, sus corazones empezaron a arder, empezaron a llenarse vida, a cambiar de ser un corazón de piedra, a ser un corazón de carne.
Al Profeta Jeremías le pasó algo similar. Él se lamentó ante Dios por el rechazo, las burlas y los escarnios que sufría por parte del pueblo que NO le hacían caso cuando predicaba las advertencias de Dios, se sintió derrotado, y le dijo a Dios que lo dejaría, que NO volvería hablar más de ÉL, pero NO pudo, le era imposible dejar de hacerlo. ¿Sabes por qué?
Jeremías 20:8-9 “Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: NO me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; NO obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y NO pude.”
Así como los discípulos de Emaús en Lucas 24 sintieron “el corazón ardiendo” cuando Cristo les abría las Escrituras, Jeremías experimenta ese mismo fuego que quema por dentro y que lo obliga a hablar. Un fuego que enciende, que consume incredulidad y despierta fe. El mismo fuego que consumía a Jeremías, encendió a los de Emaús… y hoy enciende a la Iglesia. Si la Palabra no quema dentro de ti, nunca alumbrará fuera de ti. El cristiano frío, tibio o apático, no necesita más emociones humanas, no necesita conciertos, subidones cristianos o espectáculos emocionales, necesita el fuego de la Palabra de Dios, y ver y oír a Cristo en ella.
Los de Emaús caminaban abatidos, desesperanzados y tristes, Jeremías estaba agotado y humillado, ¡pero la Palabra los levantó! Cuando tú no tengas fuerzas, recuerda: lo que te sostiene no es tu ánimo ni tus sentimientos, es la Palabra viva de Cristo.
III. EL CAMINO TRANSFORMADO EN MISIÓN (VV. 33–35)
Cuando el corazón arde, los pies NO pueden quedarse quietos. Los pies corren.
- La verdad se proclama, no se guarda.
- La verdad no se esconde; se anuncia.
- La Palabra de Dios no se encierra; se difunde.
- El Evangelio no se calla; se declara
¿Sabéis qué fue lo que hicieron de forma inmediata estos 2 discípulos, una vez que tuvieron la revelación que ese forastero era realmente Jesús Resucitado?
Antes de nada déjame decirte que ni siquiera acabaron de cenar después de un día caminando, probablemente era muy tarde, de noche, NO habría luz, estarían cansados por la larga caminata de 11 kilómetros desde Jerusalén hasta Emaús pero aún así, muy atento a lo que hicieron:
Versículos 33 al 35:” Y levantándose en la misma hora (en ese mismo y preciso instante), volvieron a Jerusalén (NO podían contener esa alegría y ese gozo), y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón (qué diferentes son estas palabras de las primeras. Aquí sí hay esperanza y victoria). Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.”
Regresaron corriendo a toda prisa el camino de vuelta, un camino tanto en lo geográfico, como en lo espiritual Ascendente. Un camino cuesta arriba. Dejaron Emaús que representaba lo mundano, lo material, las ideas terrenales, la depresión y la desesperanza apática de este triste y apagado mundo, para regresar subiendo y ascendiendo a Jerusalén, que representa la esperanza, la alegría, el propósito, la fe, la gracia y además lo hicieron llenos de gozo, y de alegría. Subieron de Emaús a Jerusalén, del valle de la desesperanza a la cima de la gloria, llenos de gozo y fe, corriendo para contar lo que habían visto.
Tras reconocerlo al partir el pan, los discípulos no se quedan en Emaús. Corren de vuelta a Jerusalén con un mensaje:
- ¡El Señor ha resucitado!
- ¡Es el Plan de Dios!
- ¡Ahora lo entendemos todo. Todo concuerda!
Jerusalén representa el lugar de la misión, donde la comunidad de fe recibe la confirmación de la resurrección, y donde deben salir al mundo con ese mensaje. Cuando el corazón arde, los pies se mueven y la boca se abre. No podemos guardar el mensaje. El mundo necesita escuchar, no un evangelio humanista centrado en nosotros, sino la proclamación de Cristo crucificado, sufriente y humillado, pero también; resucitado, glorificado y exaltado
- El evangelio siempre nos levanta,
- siempre nos lleva cuesta arriba,
- siempre nos regresa a la comunidad
- Y siempre nos envía al mundo
Mira estos ejemplos en la Biblia, Es el patrón, el modelo a seguir:
- Mateo Leví conoce al Señor, e inmediatamente hace un banquete para llevar a sus compañeros de profesión, unos repudiados publicanos a Jesús (Lucas 5:28-29)
- Andrés conoce al Señor, y va corriendo a su hermano Simón Pedro y le dice: “¡Hemos hallado al Mesías!” (Juan 1:41)
- Felipe conoce al Señor e hizo exactamente lo mismo con Natanael: “¡Hemos hallado a aquel de quien escribió Moisés en la Ley, así como los Profetas: Jesús” (Juan 1:45)
- La mujer samaritana de Juan 4, dice el versículo 29 que fue a la ciudad a decirle a la gente: “¡Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho, ¿No será este el Cristo?”
- Lidia, natural de Tiatira, en Hechos 16 vemos que recibe el Mensaje del Evangelio de parte del Apóstol Pablo junto con su familia, y luego vemos más adelante en Apocalipsis 2 que hay un mensaje para una iglesia particular ¿Sabes dónde? En Tiatira.
Es un deber para nosotros, el hacer partícipes a otros del Mensaje de salvación, del Evangelio. Mira estos ejemplos en la Biblia; apenas conocen a Cristo, y no pueden contener la noticia. La vida transformada siempre conduce a la misión. Aquí hemos visto que los discípulos, NO pudieron contener esas Buenas Noticias y volvieron a su lugar de reunión con sus hermanos en la fe, es decir, a Jerusalén para hacer precisamente, lo que las mujeres hicieron con ellos por la mañana: ANUNCIARLES QUE JESÚS ESTÁ VIVO
CONCLUSIÓN
¿Eres de los que caminan cabizbajos hacia Emaús, atrapado en la desesperanza, o de los que regresan corriendo a Jerusalén, encendidos por la Palabra y listos para anunciar que Cristo vive?. Si nuestra fe está apagada, lo que necesitamos es volver a la Palabra, con Cristo como centro. Cristo y no tú. Todo es por y para ÉL, NO por y para tí.
- Hoy, si caminas en desesperanza, Cristo quiere andar contigo.
- Si tu corazón está frío, Cristo quiere encenderlo con su Palabra.
- Y si ya le has visto resucitado, Él te envía de vuelta a tu Jerusalén para anunciar: “Jesús vive. El Plan de Dios sigue adelante. ÉL es Soberano y está al control de Todo”
Jesús resucitado camina con nosotros, se revela perfectamente en Su Palabra, enciende y hace arder nuestros corazones y nos envía a dar testimonio de ÉL, al mundo.
- Desesperanza: cuando no vemos al Señor y andamos cabizbajos.
- Iluminación : cuando abrimos las Escrituras y encontramos a Cristo en ellas.
- Misión: cuando Él nos encuentra, nos abre los ojos y nos enciende el corazón… entonces no podemos callar.
ÉL venció la muerte, ÉL abrió las Escrituras, y ÉL sigue encendiendo corazones. Y cuando tu corazón arde por Cristo, no hay nada que lo apague, no hay miedo que lo frene, y no hay silencio que lo detenga. Que hoy mismo arda tu corazón por Cristo, y que ardiendo, no puedas quedarte callado.
