Imagina a un soldado que ha pasado años en una guerra brutal: Ha vivido en trincheras, ha visto morir a compañeros, ha sobrevivido cubierto de barro, sangre y sudor. Su uniforme está rasgado, manchado e impregnado de olor a pólvora y miedo. Finalmente, la guerra termina y regresa a casa, lo reciben como héroe, concediéndole una nueva posición, un nuevo rango, una nueva vida. Ya no es un combatiente en el frente. Ahora es ciudadano en paz, en casa le preparan ropa nueva: limpia, digna y acorde a su nueva condición. Pero ocurre algo extraño, y es que por las noches abre el armario, saca el uniforme viejo…lo huele, lo abraza. Incluso algunos días vuelve a ponérselo. Cuando su familia le pregunta por qué, responde:
“Con esto sé quién soy.”
Porque aunque la guerra terminó fuera, no ha terminado aún dentro de él. Eso es exactamente lo que Pablo les está diciendo a los efesios: “Despojaos del viejo hombre…”
El uniforme de guerra fue necesario en un tiempo. Pero ahora está viciado. Huele a muerte, y ya no corresponde a la nueva realidad. Dicho esto, nos vamos a la Efesios. El apóstol Pablo se encuentra en una prisión, probablemente en Roma, en el año 60-62 dC, cuando escribe esta carta a la iglesia que Él fundó y estableció. Efesios tiene un bosquejo muy fácil:
- Capítulos 1–3 → Doctrina (lo que Dios hizo)
- Capítulos 4–6 → Práctica (cómo debemos vivir)
Primero identidad. Después conducta. Primero indicativo (lo que es). Después imperativo (lo que haces). Y Efesios 4 marca el punto de transición: Y aquí encontramos 3 verbos en 3 versículos que son tremendamente importantes. No son sugerencias. Son mandatos para quienes ya han sido regenerados.
Efesios 4:22-24 “En cuanto a la pasada manera de vivir (sobre el cómo vivíais antes), despojaos del viejo hombre (quitad o desechad el ropaje sucio de la vieja, caída y depravada naturaleza adámica, ), que está viciado (esta vieja naturaleza está corrompida) conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente (transformaos por medio de la renovación continua de vuestro entendimiento), y vestíos del nuevo hombre (nueva naturaleza, llena de Justicia y Santidad en Cristo), creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad,
1.- “DESPOJAOS DEL VIEJO HOMBRE”
El “viejo hombre” NO es simplemente una colección de malos hábitos: Es la humanidad caída, dominada por deseos engañosos. Es la herencia de Adan. Es la vida gobernada por deseos engañosos. Pablo dice que está “viciado conforme a los deseos engañosos”
El pecado promete libertad pero esclaviza. Promete placer pero destruye. Promete identidad pero vacía. Es cierto que al venir a la fe somos justificados, reconciliados y adoptados, tenemos una posición correcta ante Cristo, pero aún nuestros malos hábitos deben ser mortificados. Pablo no dice: “Esperad que desaparezca.” Dice: “Despojaos.” Hay responsabilidad humana real, dependiente de la gracia. “Despojar” o «Desechar» es un verbo que se usaba para quitarse ropa sucia.
- Implica decisión consciente.
- Confesar a Dios el pecado y abandonarlo.
- Restituir al ofendido.
Te hago una pregunta: ¿Qué actitudes sabes que no glorifican a Dios?, ¿Qué conversaciones?, ¿Qué hábitos pecaminosos? No basta con odiarlos. Hay que quitarlos.
2.- “RENOVAOS EN EL ESPÍRITU DE VUESTRA MENTE”
Aquí está el corazón doctrinal. El verbo está en presente pasivo continuo: “Sed renovados constantemente.”
La santificación es transformación interna. Aquí se conecta con Romanos 12:2. La santificación progresiva ocurre principalmente a nivel de mente y corazón antes que conducta. La mente es el campo de batalla:
- Si pienso como el mundo, viviré como el mundo.
- Si pienso según Dios, viviré según Dios.
Se trata de Religiones falsas, creencias, pensamientos, razonamientos, argumentos, corrientes, doctrinas ideológicas, filosofías… Todo lo se levantan en contra de dios y en contra de la verdad. Esa es nuestra batalla y guerra espiritual en este mundo: señalar y confrontar el error y las mentiras de Satanás, con la verdad de Dios, derribar todo lo que se levante y se oponga a la Palabra de Dios.
Es transformación interna. Hoy vivimos en la era del selfie, los filtros, la estética y todo lo que es la apariencia y el exterior, pero Pablo va a la raíz, al interior. ¿Cómo ocurre esta renovación?
- Exposición constante a la Palabra: Meditando, memorizando y saturándonos de ella.
- Oración consciente.
- Reemplazo de mentiras por verdad.
- Comunión cristiana.
3.- “VESTÍOS DEL NUEVO HOMBRE”
No es reforma moral, o una mejora del viejo; es nueva creación. No es solo dejar el pecado. Es vestirse de algo nuevo. Dios no está reformando tu naturaleza, Él está formando a Cristo en ti. En definitiva, el cristianismo no es maquillaje moral. Es cambio de identidad. El nuevo hombre es: “creado según Dios en justicia y santidad de la verdad”. Vestirse implica intención diaria, tal como te vistes cada mañana, así debes decidir: Hoy viviré como quien soy en Cristo.
Romanos 13:13-14 “Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.”
El proceso es una decisión activa de abandonar lo viejo, una renovación mental continua. y, sobre todo, una vida visible transformada. Para finalizar este breve estudio, debemos decir que la santificación no es opcional. Es consecuencia inevitable de la unión con Cristo.
- La santificación no es automática. No instantánea. Es progresiva y gradual.
- Requiere disciplina espiritual.
- La santificación no es legalismo. No lo hacemos «para», sino como «consecuencia de»
- Fluye de identidad, no de mérito.
Y aquí está lo crucial: No se nos manda crear el nuevo hombre, ya fue creado. Solo se nos manda vestirlo. Es una renovación continua, cada día, donde nos limpiamos y desechamos lo sucio, lo viejo, lo que huele a nuestro “viejo yo”, y nos vamos vistiendo del nuevo, revistiendolo a diario de Cristo.

¿Cuándo? Cada día, cuando tomas una decisión. En ese momento se abre 2 caminos ante tí:
- Uno que piensa en tí: Lo que mereces, lo que te hace feliz, lo que te complace enteramente a ti, porque ahí está el “Yo”. Ahí está tu antigua naturaleza en Adán.
- Otro que piensa en Dios: ¿Esto honra a Dios?, ¿Busca el reino de Dios y Su Justicia? Esto busca complacer a Dios
Ahí ocurre la santificación; no en lo abstracto o la teoría, sino en cada decisión concreta. La imagen de Adán va menguando, para que Cristo sea formado en nosotros; no de golpe ni mágicamente, sino cada día, porque la guerra terminó en la cruz. Pero ahora toca vivir como quien ya está en casa.

Deja una respuesta